pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te vi pasar o...
¿pasaste para que te viera?
se me sube el ego
o más bién el descaro
poeta de laberintos
en verso
cosmo prohibido
de un desconocido universo...
Fui una imagen,
a través del espejo,
me mirabas usando un periscopio,
desde el submarino amarillo;
elevando tu punto de vista,
para llegar a la línea de flotación,
bastante lejos.
En un bote salvavidas iba yo,
remando y rimando,
a la deriva, en el océano.
Te habías sumergido, creo yo,
para buscar a los hombres-pez
de la estrella Sirio.
Los Nommo, que a veces bucean,
y otras, caminan...
Yo me dedicaba a hablar
con las estrellas
para componer Poesía.
Lo que no imaginaba
es que en mis redes,
una mujer hecha y derecha,
acabaría siendo mía.
Iluso tú,
ilusa yo,
¡ilusos somos!
como la ilusa luna
que anhela el abrigo
del inalcanzable sol
¡ilusos! como marinero
en fantasía
que sueña con enamorar
a una sirena
¡ilusos! como el deseo de volar
de la rutinaria avestruz ...
¿pero que sería del amor
sin las ilusiones?...
Le llegó el día a la luna
que en un eclipse
siente el cálido amor
de su anhelado sol...
En un dulce sueño
el marinero conoce el amor,
su dulce sirena
canta dulces baladas
a su marinero soñado...
En un virtual vuelo
la ilusa avestruz
siente sus alas
surcar los cielos...
Iluso tu,
ilusa yo
o quizás, tal vez, a lo mejor
se funde la conexión
y nos materializamos,
tú en mi y yo en tí...
¿ Por qué esperar ?
De ilusión también se vive.
¿Quién nos lo prohíbe ?
Es el pudor o la templanza.
Es la vergüenza torera.
El honor, la fama o la reputación.
La Primera División de Fútbol española.
Ser menos. Saber poco...
Y así, vamos como locos.
Pero yo la quiero mucho;
¡ Me interesa !
Y todo es relativo.
Así, el estilo sigue vivo.
Fundaremos una pequeña empresa.
Poesía del estilo libre,
sin reglas fijas,
para sostenernos en alta Mar.
Porque Abba es infinito,
pero efímero.
Tiene poca duración.
Alta entidad supra-física,
que juega con nosotros,
como si fuéramos piezas de Ajedrez.
Tú eres mi reina.
Yo soy tu esposo,
y me enroco con una torre,
formando un pequeño castillo.
Vas a la búsqueda del rey opuesto.
Temando yo, como al correo del Zar.
Miguel Strogoff cruza
todas las Russias, heroicamente,
y a mí, viene a visitarme un alfil
que se sacrifica.
Rompiendo mi barrera de peones,
me perjudica...
Dos locos con cordura,
tú, tan cultivado y yo,
tan romántica,
tú, en tu universo filosófico
y yo, en mi telenovela...
¡ menuda ecuación!
Un nommo y su pequeña
Tú, jugando a ser seductor
y yo a ser su dueña...
dos locos poetas
con versos de distintas jerarquías...
Tú, mi nommo y yo, tu pequeña...
¡¡¡nada nos impide soñar!!!
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