José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un hombre en aguas azules, transparentes,
imitando a una sirena salida de mares de lujuria,
la vista se deleita con su danza ardiente
bajo el sol radiante que su piel besa.
Sus movimientos fluidos y elegantes,
enredados en corrientes juguetonas,
como un ser místico entre los amantes
de la mar, donde las olas son burlonas.
Tritón terrenal, en el agua te deslizas,
una estampa de belleza en pleno vuelo,
hombre y mar fundidos en una sonrisa,
un poema vivo en este mundo de sueño.
En el agua brillante y serena,
el hombre demuestra su destreza,
ganándose una corona de diamantes,
por su exhibición tan llena de belleza.
Sus movimientos de estatua
reflejados en el líquido cristalino,
brillando como estrellas en la noche,
su destreza es un don divino.
Así, el hombre se gana la corona,
testimonio de su arte en el agua pura,
una joya que brilla con su gloria,
en esta historia de luz y aventura.
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