Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
No me sueltes
para verme caer bajo el infierno de mis rodillas,
cómo aquel día, creo que era lunes,
en el que me soltaste y perdí la vida.
No me sueltes,
para que siempre, para siempre, mis sábanas se queden frías,
cómo aquel día, creo que era martes,
en que me soltaste y se me soltó tu despedida.
No me sueltes,
para dejarme perder lo único que tenía
como aquel día, creo que era miércoles,
cuando te quise tanto quererte y tú, te ibas.
No me sueltes,
para hacerme volver a la luz de cada noche de pesadillas,
como aquel día, creo que era jueves,
cuando al despertar, soñé un cielo y era mentira.
No me sueltes,
para arrastrarme por el filo de la agonía,
cómo aquel día, creo que era viernes,
en qué de tanto tropezar, me caí como un suicida.
No me sueltes,
sin destino en los bolsillos, ni más salida,
que la de aquel fin de semana, creo que hace meses,
en que de tanto compartir, lo compartimos todo, incluso una sonrisa
para verme caer bajo el infierno de mis rodillas,
cómo aquel día, creo que era lunes,
en el que me soltaste y perdí la vida.
No me sueltes,
para que siempre, para siempre, mis sábanas se queden frías,
cómo aquel día, creo que era martes,
en que me soltaste y se me soltó tu despedida.
No me sueltes,
para dejarme perder lo único que tenía
como aquel día, creo que era miércoles,
cuando te quise tanto quererte y tú, te ibas.
No me sueltes,
para hacerme volver a la luz de cada noche de pesadillas,
como aquel día, creo que era jueves,
cuando al despertar, soñé un cielo y era mentira.
No me sueltes,
para arrastrarme por el filo de la agonía,
cómo aquel día, creo que era viernes,
en qué de tanto tropezar, me caí como un suicida.
No me sueltes,
sin destino en los bolsillos, ni más salida,
que la de aquel fin de semana, creo que hace meses,
en que de tanto compartir, lo compartimos todo, incluso una sonrisa