emiled
Poeta adicto al portal
Imágenes
I - Lluvia
En la eternidad del rocío,
cuando palidece el mundo bajo las sombras arqueadas,
lejos del diamantino fulgor del arco iris ,
en la bóveda azul se alzan las ruinas del alba,
las imponentes arcadas del cielo
convulsionan las nubes plomizas.
Llaman las olas al sueño;
el límpido río del valle con sus aguas nos bendice la frente,
¡A dormir!
Mientras por los corredores se vislumbra la tempestad del navío,
y se divisa todo el horizonte ennegrecido;
el agua cristalina bajo el fuego imponente.
Cascadas descienden indolentes y corren,
encallando en el apacible río.
II - Atardecer
Un ave recorre la llanura,
sopla el viento calmo su plumaje,
y el alba oye su canto:
¡Oh fulgores! ¡Cómo los amo!
¡Cómo siento en mi pecho el agradable estío!
Y luego desciende las montañas;
el sol en lo alto la observa y la cubre con su manto.
¡Vuela hasta que venga la noche!
En sus alas frágiles de cisne lleva el misterio.
III - Crepúsculo
Se instala la luna en el arco del cielo
y las brumas recorren los campanarios.
Los senderos de mármol se recubren de nieblas;
ateridas las sombras silban a la tormenta
del ensueño y escapan los sollozos de tintas doradas.
La jauría rompe el anhelado silencio de plata
- velan los montes los guardias nocturnos-
La noche hace hablar a las flores;
así murmullan los alhelíes y entonan las rosas;
dotan las sombras de voces a las hierbas,
que así a los abismos éstas cantan.
¡En la noche estrellada, lejana, otro faro se enciende!
Los blanquísimos luceros juegan
con los espectros; el cielo permanece aún gris,
entre las nieblas los soles se ocultan.
Se instala la luna en el arco del cielo
y las brumas recorren los campanarios.
Los senderos de mármol se recubren de nieblas;
ateridas las sombras silban a la tormenta
del ensueño y escapan los sollozos de tintas doradas.
La jauría rompe el anhelado silencio de plata
- velan los montes los guardias nocturnos-
La noche hace hablar a las flores;
así murmullan los alhelíes y entonan las rosas;
dotan las sombras de voces a las hierbas,
que así a los abismos éstas cantan.
¡En la noche estrellada, lejana, otro faro se enciende!
Los blanquísimos luceros juegan
con los espectros; el cielo permanece aún gris,
entre las nieblas los soles se ocultan.
- EMILIANO RUIZ DIAZ -
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