manzserran74
Poeta recién llegado
Siento en el pecho la emoción profunda del si es no es del amor que me has negado
Y se revuelve el músculo en su grito de agonía, por la ilusión que has arrugado.
Yo la había engalanado en esta hora para sentarme a padecer por sus dolores
Más tú egoísta de tu propio destino
Ni siquiera te percatas o te afliges
Cuando me decepcionas con crudas realidades
Practicísmos sin románticos colores.
Me duele el alma y cuando esta se sitúa al punto bajo de mi vientre;
me dueles en el cuerpo y en la mente, para que decir más,
Simplemente me dueles.
Te he querido tanto y tanto quiero mantenerte en el amor que he imaginado
que verte me atormenta, me asfixia, me destroza,
pero aun así verte es lo único que hago.
Parece que por masoquismo, tal vez porque en realidad te amo.
No sabes como necesito yo también mil y una noches a tu lado.
Prometo no habituarme, te lo juro, solo pido que sea un tiempo largo, largo.
Me conformaría con tan poco, bastaría saber que cada vez que extienda mi mano,
te encontraré en el toque de mis dedos,
de estos dedos simples, pequeñitos;
que quisieran con placer acariciarte, recorrerte la espalda,
el cuello, las ganas.
Pero como no puedo hacerlo me refugio en mis sueños
y allí donde todo es posible
te sigo imaginando.
Y se revuelve el músculo en su grito de agonía, por la ilusión que has arrugado.
Yo la había engalanado en esta hora para sentarme a padecer por sus dolores
Más tú egoísta de tu propio destino
Ni siquiera te percatas o te afliges
Cuando me decepcionas con crudas realidades
Practicísmos sin románticos colores.
Me duele el alma y cuando esta se sitúa al punto bajo de mi vientre;
me dueles en el cuerpo y en la mente, para que decir más,
Simplemente me dueles.
Te he querido tanto y tanto quiero mantenerte en el amor que he imaginado
que verte me atormenta, me asfixia, me destroza,
pero aun así verte es lo único que hago.
Parece que por masoquismo, tal vez porque en realidad te amo.
No sabes como necesito yo también mil y una noches a tu lado.
Prometo no habituarme, te lo juro, solo pido que sea un tiempo largo, largo.
Me conformaría con tan poco, bastaría saber que cada vez que extienda mi mano,
te encontraré en el toque de mis dedos,
de estos dedos simples, pequeñitos;
que quisieran con placer acariciarte, recorrerte la espalda,
el cuello, las ganas.
Pero como no puedo hacerlo me refugio en mis sueños
y allí donde todo es posible
te sigo imaginando.