Fofe
Poeta recién llegado
Busca la frase final para que me acabes de imaginar,
como el sol a su nuevo día, pero sin una dinastía.
Para así poder desearme con colores desmesurados,
en un reloj cristalino sin arena ni agujas.
Que difícil elegir una frase en un mundo de tinta,
como la mejor bocanada de aire en la vida.
El viento suma soplos sobre los tulipanes amarillos,
ante un espectador silenciosamente curioso.
Prometo ser la hoja blanca de tus deseos presentes,
eres mi escultora y yo soy tu imaginación enérgica
Te lluevo en forma de pensamientos orquestales
Tu cuerpo es mudo y yo soy tu grito.
Si me das vida elegante puedo ser tu sombrero azul,
para las tardes redondas de tu verano campestre,
Mariposa de juventud, seré tu alma.
Traviesas piruetas formarán nuestro deseo.
Alquimista celestial en el crepúsculo isleño,
hazme sentir estrella polar de marinero errante.
Dadme manos de guerra y aun así te adornaré con porcelana.
Dadme pies de océano y aun así te haré volar.
Solo pido que me imagines inimaginable.
Faro musgoso en olas de arena fría.
Cerezo de ámbar inmarchitable.
Porque así te construyo mientras me piensas.
Aunque la tinta se descolore y el tiempo ladre,
nuestros seremos, un día serán un latido rítmico,
y nos fundiremos en horas primaverales eternas,
para así ser la tinta inmortal, que los planetas imaginaron
como el sol a su nuevo día, pero sin una dinastía.
Para así poder desearme con colores desmesurados,
en un reloj cristalino sin arena ni agujas.
Que difícil elegir una frase en un mundo de tinta,
como la mejor bocanada de aire en la vida.
El viento suma soplos sobre los tulipanes amarillos,
ante un espectador silenciosamente curioso.
Prometo ser la hoja blanca de tus deseos presentes,
eres mi escultora y yo soy tu imaginación enérgica
Te lluevo en forma de pensamientos orquestales
Tu cuerpo es mudo y yo soy tu grito.
Si me das vida elegante puedo ser tu sombrero azul,
para las tardes redondas de tu verano campestre,
Mariposa de juventud, seré tu alma.
Traviesas piruetas formarán nuestro deseo.
Alquimista celestial en el crepúsculo isleño,
hazme sentir estrella polar de marinero errante.
Dadme manos de guerra y aun así te adornaré con porcelana.
Dadme pies de océano y aun así te haré volar.
Solo pido que me imagines inimaginable.
Faro musgoso en olas de arena fría.
Cerezo de ámbar inmarchitable.
Porque así te construyo mientras me piensas.
Aunque la tinta se descolore y el tiempo ladre,
nuestros seremos, un día serán un latido rítmico,
y nos fundiremos en horas primaverales eternas,
para así ser la tinta inmortal, que los planetas imaginaron