Luciana Vallejo de Amat
Poeta recién llegado
Eras tan tú a mi lado
que las ficciones nos amoblaron la casa.
Yo quería construir
ciudades con tu nombre,
caminar al ritmo
de una garúa de verano,
reproducir el silencio de las madrugadas
y acomodarme en tu pecho.
Habíamos estirado la alegría
en las ventanas
y colgado guirnaldas en junio,
pero el tiempo, inmune y honrado,
nos dejó las almohadas sin pajaritos
que cantaran
y prefirió recortar
nuestras mañanas por el lado
más amable del olvido.
que las ficciones nos amoblaron la casa.
Yo quería construir
ciudades con tu nombre,
caminar al ritmo
de una garúa de verano,
reproducir el silencio de las madrugadas
y acomodarme en tu pecho.
Habíamos estirado la alegría
en las ventanas
y colgado guirnaldas en junio,
pero el tiempo, inmune y honrado,
nos dejó las almohadas sin pajaritos
que cantaran
y prefirió recortar
nuestras mañanas por el lado
más amable del olvido.