Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Hay un cielo sin plumas y sin dioses,
del que jamás cayeron.
Hay un sillón sin tela ni relieve,
y una fisura fuera de lugar.
Hay un condicionante para el tiempo
que vibra en el rincón más oculto del limbo.
Hay creencias opacas, colores incoloros,
para que los escépticos brinden por su existencia.
Hay cambios tan efímeros que no admiten un antes y un después.
Una serpiente ciega que se traga las ramas,
hasta que la dureza se introduce en su estómago.
Hay medidas que sirven como esclavas,
cuyos dueños heredan el espacio.
Hay verdades que mienten, siempre que no conozcas la mentira.
Hay baluartes que ceden sus ciudades
ante la historia, inerme y desalmada.
Hay un paso en el viento que ha intentado domarlo.
Hay un cuerpo desnudo y despojado,
que desparrama el mar.
Hay olas que son frágiles.
Hay senderos fantasma.
Hay vasos que se colman sin contemplaciones.
Hay, en definitiva, un mundo de reserva.
Siempre y cuando no hablemos de realismo.
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