Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Está bien. No tengo más qué hablar.
Tu actitud no me deja más qué hablar.
Hartaste mis perdones y mi fe.
Se terminó. Ya no puedo seguir.
Me alivia reconocer, por fin,
que me tenías torturada la confianza.
Me embaucó mi propio anhelo
de verte cambiar, respetarme.
No mentirme más porque me amabas.
Ahora, débil, con mucho cuidado,
daré oportunidad de nuevo
a mi espíritu emergente de todos mis tú.
Sólo me queda esta lástima infinita.
Inmensa pena de perderte,
de no poder perdonar lo imperdonable.
Pero me estaba perdiendo yo.
Perdeme vos, que no te importa;
porque lo que te importa me supera.
Tuvimos una historia, sí, ya sé.
Tranquila, queda en buenas manos.
Soy quien más la defendió.
Historia linda y ultrajada.
Inocente que de una vez por todas,
tenía que hacer respetar.
©Juan Oriental
Última edición: