Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Donde duerme el perro de tu risa,
duerme también mi corazón
Imperturbablemente fiel, como la brisa,
que acompaña siempre a un monzón
Donde estacionas la miseria de tus miedos,
estaciono siempre mi perdón
Y comprendo, que enseñarte es el único remedio,
de que conozcas, lo que realmente es el amor
Donde descansa la luz de tu mirada,
ahí descansa mi ilusión
Como la joya más preciada, más amada,
de este pobre e iluso corazón;
que de amarte dobla la espalda,
que es capaz de alzarse ante los muertos, reclamando absolución
Y todo esto es-por cierto-
lo mejor que tengo, para expresarte mi amor.
duerme también mi corazón
Imperturbablemente fiel, como la brisa,
que acompaña siempre a un monzón
Donde estacionas la miseria de tus miedos,
estaciono siempre mi perdón
Y comprendo, que enseñarte es el único remedio,
de que conozcas, lo que realmente es el amor
Donde descansa la luz de tu mirada,
ahí descansa mi ilusión
Como la joya más preciada, más amada,
de este pobre e iluso corazón;
que de amarte dobla la espalda,
que es capaz de alzarse ante los muertos, reclamando absolución
Y todo esto es-por cierto-
lo mejor que tengo, para expresarte mi amor.
::::