Otra noche de suspiros
por aquello que deseo
y no puedo alcanzar.
Otra noche de soledad
por aquello en lo que me he comvertido
y de lo que no puedo escapar.
Mío el ojo que atraviesa la carne,
la mirada triste
de la que nadie se puede esconder.
Tuya el alma inocente que ama con dulzura.
Mi salvación.
Mi dolor.
Mi placer.
Tu eres la rosa blanca que florece en la noche.
Hermosa ninfa suplicando amor.
Yo el engendro que te observa tras las esquinas,
que puede ver lo que nadie debería
y vive más allá del engaño y la confusión.
Asomada a tu ventana,
le susurrabas a la noche
pidiéndole un amor imperecedero.
En la lejanía yo escuché tu llamada,
vi en ti a mi amor deseado
y salí a tu encuentro.
Cuando por fin me veas sonreirte
tranquilo y confiado,
no me tomes por un monstruo.
Se que aterra ser vulnerable
y no poderlo esconder.
Se que inquieta fingir dureza
y ser descubierta cada vez.
Se lo fácil que resulta
odiar por temer.
¿Podrás sobrevivir al amor
sin mentiras tras las que protegerte?
Mejor será no mostrar mi don.
¿Por que no ves lo que yo veo?
Ciegan tus ojos la pasión.
¿Quien vive eternamente?
No perdamos más el tiempo.
No seremos ni tú ni yo.
por aquello que deseo
y no puedo alcanzar.
Otra noche de soledad
por aquello en lo que me he comvertido
y de lo que no puedo escapar.
Mío el ojo que atraviesa la carne,
la mirada triste
de la que nadie se puede esconder.
Tuya el alma inocente que ama con dulzura.
Mi salvación.
Mi dolor.
Mi placer.
Tu eres la rosa blanca que florece en la noche.
Hermosa ninfa suplicando amor.
Yo el engendro que te observa tras las esquinas,
que puede ver lo que nadie debería
y vive más allá del engaño y la confusión.
Asomada a tu ventana,
le susurrabas a la noche
pidiéndole un amor imperecedero.
En la lejanía yo escuché tu llamada,
vi en ti a mi amor deseado
y salí a tu encuentro.
Cuando por fin me veas sonreirte
tranquilo y confiado,
no me tomes por un monstruo.
Se que aterra ser vulnerable
y no poderlo esconder.
Se que inquieta fingir dureza
y ser descubierta cada vez.
Se lo fácil que resulta
odiar por temer.
¿Podrás sobrevivir al amor
sin mentiras tras las que protegerte?
Mejor será no mostrar mi don.
¿Por que no ves lo que yo veo?
Ciegan tus ojos la pasión.
¿Quien vive eternamente?
No perdamos más el tiempo.
No seremos ni tú ni yo.