El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
De las cenizas,
el hombre.
Testarudo y doliente.
Como siempre.
Con la lira.
En el escenario,
o bajo la ducha.
Con arco y flecha,
o misiles tristemente inteligentes,
que nunca dan en el blanco.
Con la ingeniería,
subiendo hasta la Luna.
Saltando abismos,
pero tropezando siempre con lo mismo:
Nadie es igual nadie.
Ninguno es más que ninguno.
Sentencias que todavía no aprendemos,
gira la rueda, pero,
¿por sobre quienes?
¿Revancha?,
¿ambición desmedida?
Como alguien ya dijera,
“algunos hacen de trueno,
Y es para otros la llovida”
¿Cómo escaparle a este sino perverso?
Quién supiera la respuesta.
Quién supiera más de lo poco que sabe...
Por ahora,
imposible rendirse.
Tal vez lo averigüen las próximas generaciones.
Tal vez los que tomarán nuestro lugar cuando esto se acabe.
Hombre que vienes,
esperanza que llega.
Te dejo la magia casi intacta.
Mi gastada lira.
Huellas que ojalá borre la polvareda.
Adios y buena suerte.
No me sigas.
Quien pudiera darte más de lo que puede...
(2005)
(La frase entre comillas es de Atahualpa Yupanqui)
el hombre.
Testarudo y doliente.
Como siempre.
Con la lira.
En el escenario,
o bajo la ducha.
Con arco y flecha,
o misiles tristemente inteligentes,
que nunca dan en el blanco.
Con la ingeniería,
subiendo hasta la Luna.
Saltando abismos,
pero tropezando siempre con lo mismo:
Nadie es igual nadie.
Ninguno es más que ninguno.
Sentencias que todavía no aprendemos,
gira la rueda, pero,
¿por sobre quienes?
¿Revancha?,
¿ambición desmedida?
Como alguien ya dijera,
“algunos hacen de trueno,
Y es para otros la llovida”
¿Cómo escaparle a este sino perverso?
Quién supiera la respuesta.
Quién supiera más de lo poco que sabe...
Por ahora,
imposible rendirse.
Tal vez lo averigüen las próximas generaciones.
Tal vez los que tomarán nuestro lugar cuando esto se acabe.
Hombre que vienes,
esperanza que llega.
Te dejo la magia casi intacta.
Mi gastada lira.
Huellas que ojalá borre la polvareda.
Adios y buena suerte.
No me sigas.
Quien pudiera darte más de lo que puede...
(2005)
(La frase entre comillas es de Atahualpa Yupanqui)