Martín Renán
Poeta adicto al portal
Hágase lo que dicen todos en la guarnición.
Después
seducir al impostor carcelero;
de hecho, las llaves
no abre ninguna puerta;
entonces,
barrote a barrote
nadie tiene acceso ni cruza la calle más libre.
En la cárcel el pago anda lentamente y a medianoche.
Y porque fantasma y mueres en un motín
Lima
espónsor, bajas con el puñal en los dientes,
pequeño héroe
gran adalid de todas partes y mi única ciudad.
Y de la mentira más barata compra miserias,
como comprar
cuatro paredes de una prisión con los ojos vendados,
billete a billete
moneda a moneda
resplandeciendo en cualquier alcantarilla.
Lima, tú eres mi ciudad, donde me esconderé de todos mis actos.
Después
seducir al impostor carcelero;
de hecho, las llaves
no abre ninguna puerta;
entonces,
barrote a barrote
nadie tiene acceso ni cruza la calle más libre.
En la cárcel el pago anda lentamente y a medianoche.
Y porque fantasma y mueres en un motín
Lima
espónsor, bajas con el puñal en los dientes,
pequeño héroe
gran adalid de todas partes y mi única ciudad.
Y de la mentira más barata compra miserias,
como comprar
cuatro paredes de una prisión con los ojos vendados,
billete a billete
moneda a moneda
resplandeciendo en cualquier alcantarilla.
Lima, tú eres mi ciudad, donde me esconderé de todos mis actos.