Ío...
Poeta recién llegado
Noche revelada a oscuras
en un traspiés no sucedido
ayer, siquiera hoy
cuando miro al cielo
y más que ver, imagino
que tras el telón del viento
como un castillo de arena
la luna tiende a desaparecer
El futuro se viene a menos
y la realidad que se adivina
es un cristal tan fino
que apenas lo miras
ya se quiere romper
Te agachas en la tierra
y como una culebra ciega, reptas
con la lengua fuera de la boca
captando el matiz de aire
que te llevará a sonreír
No te equivoques
contesta el fuego, no soy yo
es el frío quien tatúa tu piel
tanto tanto frío como no quieres ver
cuando amanece y el sueño termina
alejándose de ti
Otra vez ese sueño
el techo, la oscuridad
lágrimas si me voy a las estrellas
cruzar el umbral
donde el grito es beso
y el silencio desea fallecer
Llueven orillas de rosas
abre los ojos y atrápalas con la red
mueve tu corazón, sus células rocosas
y acércate a beber al mar
sáciate de sales, de algas
agua, y olvídate de los alfileres
que pugnan por clavarse en tu sien
La carta terminaba
mas no era siempre el fin
sólo un intermedio deslizado
vaivén con forma de niebla
que desaparecerá al morir
Ío
en un traspiés no sucedido
ayer, siquiera hoy
cuando miro al cielo
y más que ver, imagino
que tras el telón del viento
como un castillo de arena
la luna tiende a desaparecer
El futuro se viene a menos
y la realidad que se adivina
es un cristal tan fino
que apenas lo miras
ya se quiere romper
Te agachas en la tierra
y como una culebra ciega, reptas
con la lengua fuera de la boca
captando el matiz de aire
que te llevará a sonreír
No te equivoques
contesta el fuego, no soy yo
es el frío quien tatúa tu piel
tanto tanto frío como no quieres ver
cuando amanece y el sueño termina
alejándose de ti
Otra vez ese sueño
el techo, la oscuridad
lágrimas si me voy a las estrellas
cruzar el umbral
donde el grito es beso
y el silencio desea fallecer
Llueven orillas de rosas
abre los ojos y atrápalas con la red
mueve tu corazón, sus células rocosas
y acércate a beber al mar
sáciate de sales, de algas
agua, y olvídate de los alfileres
que pugnan por clavarse en tu sien
La carta terminaba
mas no era siempre el fin
sólo un intermedio deslizado
vaivén con forma de niebla
que desaparecerá al morir
Ío