Jesús B.Rodriguez Saludes
Poeta recién llegado
IMPUNIDAD
"ERBARME DICH, MEIN GOTT"
Tan fácil que puede ser
borrar del camino las huellas,
desorientar las brújulas cardinales,
dejar sin testigos las pisadas,
desandar el polvo y la ceniza
por donde acabas de pasar.
Si tienes poder, será muy fácil
arrancar uno a uno los dedos
de cada mano que tiembla:
las uñas hundidas en las lúnulas
del dolor, los dientes precipitados
más allá del abismo.
Tan fácil que es -si tienes poder-
pintar el cielo que te mereces,
trocar los colores del arcoiris
en la noche ciega de un gallo precoz
que canta la soledad de su rabioso silencio,
de su marchita desesperanza
ante el ubicuo fulgor de tu presencia.
Más allá de la lengua
todo puede parecer más fácil,
más sencillo y etéreo que el siseo
de una pérfida serpiente;
todo puede resultar un inocuo anuncio de televisión
un espectáculo emponzoñándonos las venas:
la farsa en la que todos participamos
sin que nos duelan ni un ápice los dedos
que nos acaban de arrancar.
Erbarme dich, mein Gott!
¡Que el Señor nos coja confesados
cuando alguien apriete el botón
y todo se detenga!
Moscú, 9 de enero de 2026
"ERBARME DICH, MEIN GOTT"
Tan fácil que puede ser
borrar del camino las huellas,
desorientar las brújulas cardinales,
dejar sin testigos las pisadas,
desandar el polvo y la ceniza
por donde acabas de pasar.
Si tienes poder, será muy fácil
arrancar uno a uno los dedos
de cada mano que tiembla:
las uñas hundidas en las lúnulas
del dolor, los dientes precipitados
más allá del abismo.
Tan fácil que es -si tienes poder-
pintar el cielo que te mereces,
trocar los colores del arcoiris
en la noche ciega de un gallo precoz
que canta la soledad de su rabioso silencio,
de su marchita desesperanza
ante el ubicuo fulgor de tu presencia.
Más allá de la lengua
todo puede parecer más fácil,
más sencillo y etéreo que el siseo
de una pérfida serpiente;
todo puede resultar un inocuo anuncio de televisión
un espectáculo emponzoñándonos las venas:
la farsa en la que todos participamos
sin que nos duelan ni un ápice los dedos
que nos acaban de arrancar.
Erbarme dich, mein Gott!
¡Que el Señor nos coja confesados
cuando alguien apriete el botón
y todo se detenga!
Moscú, 9 de enero de 2026
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