mario horacio
Poeta asiduo al portal
IN MEMORIAM
Es tarde. Gotas de lluvia
Golpean en mi ventana.
En esta profunda noche,
Sé que eres tú la que llama.
Y te alojo aquí adentro,
Dentro mío y tan lejana.
No estás, pero siempre estás,
Siempre viva y descarnada.
Hace frío y aquí te guardo,
En mi amor, acurrucada.
Te sujeto a mis recuerdos,
Aunque tú ya no seas nada.
Es tarde y la lluvia crece.
Y te vas. Vuelas al alba.
Me está mojando tu adiós.
Se me está ahogando el alma.
Y muy solo aquí me dejas,
Entre lágrimas amargas.
No pude volar contigo,
No me prestaste tus alas
(A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd)
Es tarde. Gotas de lluvia
Golpean en mi ventana.
En esta profunda noche,
Sé que eres tú la que llama.
Y te alojo aquí adentro,
Dentro mío y tan lejana.
No estás, pero siempre estás,
Siempre viva y descarnada.
Hace frío y aquí te guardo,
En mi amor, acurrucada.
Te sujeto a mis recuerdos,
Aunque tú ya no seas nada.
Es tarde y la lluvia crece.
Y te vas. Vuelas al alba.
Me está mojando tu adiós.
Se me está ahogando el alma.
Y muy solo aquí me dejas,
Entre lágrimas amargas.
No pude volar contigo,
No me prestaste tus alas
(A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd)