Miguel Arturo
Poeta recién llegado
Me has prohibido concebir tu sexo,
desnudar tu alma inasible,
acecharte en silencio
y bajo la penumbra
de la vacua sordera
cual insoportable quimera
que subyace en estulticia.
Abres tu pecho
agitado de superchería
y brota sangre sofista
de una fuente abominable,
de donde afirmas,
nace tu amor.
Se disipa la vehemencia
que la coprolalia evoca;
de ser la fragancia,
tu sexo ha devenido
en el vuelo errado
de una saeta incierta,
que no se clava
sino en carcajadas
de violencia.
En fin, que me has prohibido la luz,
y ante eso,
el amor dilapida
la retahíla de matices
que nos conducen a las humedades
anegadas en parafilias,
rematando en ramos
de mandrágoras,
y causes de odio infesto
para asaltarte entre la sombra
y despreciarte entre la oscuridad.