Nacimos en una cárcel llena de humo,
dando amor y nadie lo ha querido,
queriendo aprender, nadie nos enseña,
incitando a luchar, sin ser escuchados,
arrastrados por el suelo cual serpiente,
no nos permiten caminar erguidos,
nos imponen el pillaje para dejarnos
saborear en nuestro círculo la empatía,
entonces fingen temernos y nos
tachan de peligrosas alimañas,
gracias, incluso madres nos abandonaron,
somos los excluidos de tus aulas,
los crucificados por no pisar tus templos,
aquello totalmente hambrientos de cariño,
quienes aún no han degustado un beso sincero
por estar fuera del computo de tus ensoñaciones,
nunca siendo bestias mas siempre ovejas negras,
crecimos bajo el acoso de los lobos,
famélicos como las ramas del invierno,
frutos muertos que agonizan desde primavera,
no por ello nos precipitamos al vacío,
seguimos aquí fuera, de toda ley, de los límites.
dando amor y nadie lo ha querido,
queriendo aprender, nadie nos enseña,
incitando a luchar, sin ser escuchados,
arrastrados por el suelo cual serpiente,
no nos permiten caminar erguidos,
nos imponen el pillaje para dejarnos
saborear en nuestro círculo la empatía,
entonces fingen temernos y nos
tachan de peligrosas alimañas,
gracias, incluso madres nos abandonaron,
somos los excluidos de tus aulas,
los crucificados por no pisar tus templos,
aquello totalmente hambrientos de cariño,
quienes aún no han degustado un beso sincero
por estar fuera del computo de tus ensoñaciones,
nunca siendo bestias mas siempre ovejas negras,
crecimos bajo el acoso de los lobos,
famélicos como las ramas del invierno,
frutos muertos que agonizan desde primavera,
no por ello nos precipitamos al vacío,
seguimos aquí fuera, de toda ley, de los límites.