Agus Mcpoets
Poeta adicto al portal
Ella era tan inalcanzable que inciertamente lo sabía
y suspiraba, un melancólico perfume de sinceridad.
Su mirada deslumbraba el turquesa del mar,
como si brillara el sol en una doliente sombra.
Su alma idealizada, competía con su adorable rostro
y su imponderable esencia, era el preludio de su desamparo.
Ella era la belleza sollozando lo inasible,
y sólo un incrédulo poeta, se acercó sin miedo.
Inspirado en sus fugitivos labios de divina gracia,
y sus delicadas manos, desnudas de arrogancias,
le dibujó un sueño, en los azares de su arte.
Sólo la alcanzó en un mágico instante.
En un atardecer de templada brisa,
la abrazó para siempre en romántica armonía.
En una noche serena, iluminada por una cándida esfera,
evocó su espíritu, en un sinfín de emociones;
y en un amanecer de niebla indecisa
le regaló la antorcha de su sonrisa.
Tocando sus labios, se estremecía el mundo
y sólo soñaron, que se besaban porque morirían.
Inventó el momento perfecto donde pudo amarla,
para guardar con convicción su alma.
Ella era inalcanzable y el inspirado poeta lo sabía.
D.R.A - Luis Agutín Martínez (16/07/2014) - S.A.L.A.C
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