identidadnodefinida
Poeta asiduo al portal
( Prosigue el percance )
El árbitro de nuestra vida,
omnipresencia los reveses
y al cansancio
que ininterrumpen
el jadeoso desaliento;
Él acontece mi suplicio y sacrificio.
Lo sabe todo...
Puede desventurar
o incentivar
nuestro escenario,
¡ como si fueremos sus intérpretes !
Puede sumar o restar
alegrías y penas.
Puede zanjar y prorrogar nuestros
¡ menesteres !
( Sin embargo )
El partido corre un riesgo tormentoso:
el marcador inmóvil,
al borde del colpaso.
La desesperanza moviliza las gradas,
al borde de la psicosis.
Mientras el árbitro,
muda el silbato:
castigando
con un insufrible fuera de juego,
a su intérprete
¡ inválido y sediento !
Él despierta la prórroga
a su agonía indocil;
a escasos compases de
rendirse sobresaltado.
Cuando éste,
obedece su tristeza prorrogada...
El árbitro de nuestra vida,
omnipresencia los reveses
y al cansancio
que ininterrumpen
el jadeoso desaliento;
Él acontece mi suplicio y sacrificio.
Lo sabe todo...
Puede desventurar
o incentivar
nuestro escenario,
¡ como si fueremos sus intérpretes !
Puede sumar o restar
alegrías y penas.
Puede zanjar y prorrogar nuestros
¡ menesteres !
( Sin embargo )
El partido corre un riesgo tormentoso:
el marcador inmóvil,
al borde del colpaso.
La desesperanza moviliza las gradas,
al borde de la psicosis.
Mientras el árbitro,
muda el silbato:
castigando
con un insufrible fuera de juego,
a su intérprete
¡ inválido y sediento !
Él despierta la prórroga
a su agonía indocil;
a escasos compases de
rendirse sobresaltado.
Cuando éste,
obedece su tristeza prorrogada...
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