Incendio En La Era

Rubén Sada

Poeta asiduo al portal
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INCENDIO EN LA ERA

Érase una vez en España,
un campo había que cosechar.
Se hallaban algunos campesinos
trabajando en ese lugar.

Era muy dura allí la vida,
cuando a mano había que cultivar.
El trabajo era arduo, y pesado
y bebiendo... se iban a motivar.

Ellos llevaban licores y vinos
y el alcohol los iba a incentivar,
y algunos, al estar borrachos
el pesado trabajo podían aguantar.

Dos hombres mientras espigaban
se pusieron por una mujer a luchar.
El alcohol los ponía muy malos,
a botellazos comenzaron a pelear.

Los trozos rotos de las botellas...
y el sol comenzando a brillar.
Hicieron de lupa varios vidrios
que quedaron tirados en el lugar.

Brilló ardiente el rey del mediodía
y las espigas comenzó a quemar.
Si el incendio el lugar dominaba
ya no habría trigo ni habría pan.

Entonces pronto avisaron al pueblo:
"La era del trigo se empieza a incendiar."
Salieron las personas de sus casas
con la noble intención de ayudar.

Traían muchos baldes con agua
pero muy poco parecían auxiliar.
El incendio en la era fue muy grande
y al rey sol nadie le pudo ganar.

Hasta allí acudió una muchacha
dejando a su bebé en su hogar.
Sabía que si la era se quemaba
por un tiempo no habría pan.

Con toscos elementos precarios
y sin elementos de seguridad,
intentaron apagar el fuego,
pero el calor empezó a sofocar.

El humo era bastante irrespirable
y la piel se le empezó a tiznar.
Sus pulmones ya no resistían,
pero había que seguir hasta apagar.

Llegaba ya por fin la noche
y la reina luna comenzó a brillar.
Las personas se volvían a sus casas
contentas de que lo pudieron lograr.

Regresaron cantando muy alegres:
"El fuego no nos pudo dominar".
"Somos un pueblo más fuerte que el Sol."
"Ni Dios contra nosotros podrá."

Pero el áspero humo, irrespirable,
se cobraría otra víctima más.
Y la muchacha se acostó, cansada,
y ya nunca volvió a despertar.

Hoy el pueblo entero está de luto
por esa muchacha que quiso ayudar.
El cielo oscurecido por el humo.
Y un niño todavía espera a su mamá.


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Copyright skyeyes 2006-2007. 11-11-2007
©Derechos de autor reservados por Rubén Sada.
A la memoria de Lidia Moreno,
Villamayor de Campos, Zamora (España-1934)

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Cuando vayas de campamento, no dejes tirados
por ahí, trozos de botellas de vidrio.
 

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