DavidDomínguez
Poeta recién llegado
Una carta vacía, sin remite ni destino
con caligrafía anciana, primitiva
pronuncia a giros de lápiz:
'La duda está muerta
para los que se mienten
creyéndose sus mentiras'
Incertidumbre está ahí, tan desnuda y perpetua
A su cadáver ya poco o nada le importa
ni siquiera qué has hecho, o si lo has hecho bien o mal
Ni lo absoluto se hubiera atrevido a celebrar su sepelio
En el crepúsculo de ninguna parte
en lo más profundo de un sentir violáceo
no hay nada que puedas escribir
no hay nada que puedas decidir
En eso consistía, todo era sencillo:
Amar no resuelve,
ni logaritmos, ni preguntas
no atiende ni a lo tangible ni a la razón
Nadie antes
había leído
una carta sin letras.
Solo una señorita sin ojos,
una noche cualquiera
bajo una lluvia cualquiera.
David.
Febrero 2008.
con caligrafía anciana, primitiva
pronuncia a giros de lápiz:
'La duda está muerta
para los que se mienten
creyéndose sus mentiras'
Incertidumbre está ahí, tan desnuda y perpetua
A su cadáver ya poco o nada le importa
ni siquiera qué has hecho, o si lo has hecho bien o mal
Ni lo absoluto se hubiera atrevido a celebrar su sepelio
En el crepúsculo de ninguna parte
en lo más profundo de un sentir violáceo
no hay nada que puedas escribir
no hay nada que puedas decidir
En eso consistía, todo era sencillo:
Amar no resuelve,
ni logaritmos, ni preguntas
no atiende ni a lo tangible ni a la razón
Nadie antes
había leído
una carta sin letras.
Solo una señorita sin ojos,
una noche cualquiera
bajo una lluvia cualquiera.
David.
Febrero 2008.