Alex Courant
Poeta adicto al portal
Huérfana es nuestra voz
adoptando el silencio en la caricia.
Misma es la boca
devorando el pan de nuestro beso.
Juntos, nuestros somos,
como dos ángeles caídos.
Juntos de raíz a fronda,
desde el verde del limón
al sepia de la manzana.
Juntos, amor mío,
desde la gruta de la lágrima
hasta el sepulcro del miedo;
hasta el vértigo último de todo cabello
desde la vastedad en tierra de cada pie.
Juntos de horizonte a crepúsculo,
de pez a río, de piedra a tierra.
Juntos en el jadeo alado de la noche,
desde el silbo primero del grillo
al último vuelo de la gacela.
Juntos, a plenitud de nuestro cuerpos,
piel a piel, amor mío.
Somos gemelos,
incestando como hermanos.
adoptando el silencio en la caricia.
Misma es la boca
devorando el pan de nuestro beso.
Juntos, nuestros somos,
como dos ángeles caídos.
Juntos de raíz a fronda,
desde el verde del limón
al sepia de la manzana.
Juntos, amor mío,
desde la gruta de la lágrima
hasta el sepulcro del miedo;
hasta el vértigo último de todo cabello
desde la vastedad en tierra de cada pie.
Juntos de horizonte a crepúsculo,
de pez a río, de piedra a tierra.
Juntos en el jadeo alado de la noche,
desde el silbo primero del grillo
al último vuelo de la gacela.
Juntos, a plenitud de nuestro cuerpos,
piel a piel, amor mío.
Somos gemelos,
incestando como hermanos.