Sergio Delgado
Poeta recién llegado
Quieta,
con esa serenidad ortodoxa de la muerte,
con tu olor a alquitrán,
tu ropa tan amada,
tus cosas,
pensamientos,
risas y sueños.
Veo tus ojos,
tan silenciosos,
¿despertarán en otro espacio?,
¿otro tiempo?,
puede ser, es tan sólo una posibilidad,
pero también puede ser el olvido,
el peor epitafio,
con olor a alquitrán,
a humedad.
Veo tu serenidad,
tu angustia,
como tu cuerpo se pulveriza,
no así tu espíritu ni tu risa,
ahora te busco siempre en mis sueños,
despierto en ese espacio donde existes,
no dices nada, tan sólo sonríes,
es un mundo lleno de bruma,
tan espesa como silenciosa,
estas ahí, lo sé,
en ese lugar extraño,
te buscaré incluso por los infiernos si es preciso,
en ese lugar con olor a alquitrán,
donde la vida es una incógnita
llena de humedad.
con esa serenidad ortodoxa de la muerte,
con tu olor a alquitrán,
tu ropa tan amada,
tus cosas,
pensamientos,
risas y sueños.
Veo tus ojos,
tan silenciosos,
¿despertarán en otro espacio?,
¿otro tiempo?,
puede ser, es tan sólo una posibilidad,
pero también puede ser el olvido,
el peor epitafio,
con olor a alquitrán,
a humedad.
Veo tu serenidad,
tu angustia,
como tu cuerpo se pulveriza,
no así tu espíritu ni tu risa,
ahora te busco siempre en mis sueños,
despierto en ese espacio donde existes,
no dices nada, tan sólo sonríes,
es un mundo lleno de bruma,
tan espesa como silenciosa,
estas ahí, lo sé,
en ese lugar extraño,
te buscaré incluso por los infiernos si es preciso,
en ese lugar con olor a alquitrán,
donde la vida es una incógnita
llena de humedad.