Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Estoy secándome
la luz del sol no tiene piedad
me descubre el rostro y mi fragilidad;
así no puedo sostenerme.
la luz del sol no tiene piedad
me descubre el rostro y mi fragilidad;
así no puedo sostenerme.
Este grito voraz que se crece en mí
se ahoga y no encuentra salida
mi boca sonríe con alegría fingida;
como creer que en mi interior me perdí.
se ahoga y no encuentra salida
mi boca sonríe con alegría fingida;
como creer que en mi interior me perdí.
Se hace pequeño e inseguro el mundo
mis ojos no encuentran mas nada en el,
el hastío me ahorca por cada segundo
y aquí sigo del tiempo su curso cruel.
mis ojos no encuentran mas nada en el,
el hastío me ahorca por cada segundo
y aquí sigo del tiempo su curso cruel.
Cuanta vaguedad nulifica mi existencia,
cuan pequeña me siento y fría, fría, fría,
en ese sentir frío de sepulcro perece mi ser;
¿qué me queda ahora? si no se creer.
cuan pequeña me siento y fría, fría, fría,
en ese sentir frío de sepulcro perece mi ser;
¿qué me queda ahora? si no se creer.
Atadas las manos sin cuerdas,
el corazón sin ritmo y latiendo al parecer,
y esta sensación constante de no ser,
me atraviesa toda, me lastima
no quedan en mi más formas,
ni superficies para escalar estoy vana.
el corazón sin ritmo y latiendo al parecer,
y esta sensación constante de no ser,
me atraviesa toda, me lastima
no quedan en mi más formas,
ni superficies para escalar estoy vana.
Mary C. López