Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
La tarde se desliza en los ventanales
pareciera que la lluvia se quisiera llevar los recuerdos,
de lo cierto que recitó siempre
de las verdades enmarcadas en sus férreos marcos
de lo que creo que tengo y no tengo.
Pareciera que todo está correcto,
pero hay secretos que se ocultan entre cada segundo
de los punteros del reloj
la distancia es un océano gigante
lleno de mares desconocidos,
mares fugaces que aparecen mientras yo sueño contigo.
Te mueves en la sombra de la inconsciencia
y te escondes sigilosa entre las verdades a medias
y en las mentiras incompletas te duermes para mi,
creer en ti a la fuerza,
creer en ti por un acto de fe,
creer en ti
sin más razón que tu discurso religioso.
Podrás encontrar las alturas dentro de mí
y ver tus montañas labradas
por un noble e invencible cincel,
bruñido filo que no se cansa de hablar de ti,
se empeña el ímpetu en subir
a tus desconocidas cimas.
Las mañanas florecen frías en mí
y cada vez necesito más leña para mi hoguera,
las tardes se descuelgan como avalanchas de sombras inciertas,
la noche es tuya desde hace tiempo
y la separas de mi con tu silencio despierto.
La noche calla mientras tu murmuras en secreto
tus verdades escondidas,
he de decir que yo no sé
a de parecer que me guardo las preguntas para después,
y adelgazar las palabras hasta que parezcan
huellas de gaviotas en tu playa.
A de parecer que soy correcto
a de parecer que cada día me importan menos
tus errores y tus aciertos,
éramos dos peces en el mar
y ahora son cientos,
grandes y pequeños de colores diversos,
a de parecer que no me importa
cuando te echo de menos.
Tarde me llegan tus soles cuando tengo frío,
tarde me llega tu agua cuando muero de sed,
siempre caminas adelante y atrás camino yo,
hay mas gente allá en el frente
y hay más gente acá donde camino yo.
La tarde se desliza en los ventanales
y pareciera que la lluvia se quisiera llevar los recuerdos,
pareciera que te olvido cuando apareces
y te vuelves a deslizar dentro de mí.
pareciera que la lluvia se quisiera llevar los recuerdos,
de lo cierto que recitó siempre
de las verdades enmarcadas en sus férreos marcos
de lo que creo que tengo y no tengo.
Pareciera que todo está correcto,
pero hay secretos que se ocultan entre cada segundo
de los punteros del reloj
la distancia es un océano gigante
lleno de mares desconocidos,
mares fugaces que aparecen mientras yo sueño contigo.
Te mueves en la sombra de la inconsciencia
y te escondes sigilosa entre las verdades a medias
y en las mentiras incompletas te duermes para mi,
creer en ti a la fuerza,
creer en ti por un acto de fe,
creer en ti
sin más razón que tu discurso religioso.
Podrás encontrar las alturas dentro de mí
y ver tus montañas labradas
por un noble e invencible cincel,
bruñido filo que no se cansa de hablar de ti,
se empeña el ímpetu en subir
a tus desconocidas cimas.
Las mañanas florecen frías en mí
y cada vez necesito más leña para mi hoguera,
las tardes se descuelgan como avalanchas de sombras inciertas,
la noche es tuya desde hace tiempo
y la separas de mi con tu silencio despierto.
La noche calla mientras tu murmuras en secreto
tus verdades escondidas,
he de decir que yo no sé
a de parecer que me guardo las preguntas para después,
y adelgazar las palabras hasta que parezcan
huellas de gaviotas en tu playa.
A de parecer que soy correcto
a de parecer que cada día me importan menos
tus errores y tus aciertos,
éramos dos peces en el mar
y ahora son cientos,
grandes y pequeños de colores diversos,
a de parecer que no me importa
cuando te echo de menos.
Tarde me llegan tus soles cuando tengo frío,
tarde me llega tu agua cuando muero de sed,
siempre caminas adelante y atrás camino yo,
hay mas gente allá en el frente
y hay más gente acá donde camino yo.
La tarde se desliza en los ventanales
y pareciera que la lluvia se quisiera llevar los recuerdos,
pareciera que te olvido cuando apareces
y te vuelves a deslizar dentro de mí.
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