jose g barroso
Poeta recién llegado
Yo formé parté de tu rutina diaria,
aunque muchas cosas eran ajenas a mí
nunca me importó,
es que siempre fui un espectador.
No me alejé ni un segundo de mi mundo, a pesar de respirar en el tuyo. al menos eso intenté siempre, (al igual que tu).
Te sonreía, y me escabullía en el soplo de una canción de Varela.
en sus nubes fui a La Habana más de una vez.
Una cazuela llena, a veces de ese café tan tuyo, tan mío,
sin decir mío en toda la plenitud de la palabra,
en toda su naturaleza.
donde consumíamos el tiempo,
¿o tal vez el nos consumió a nosotros?
Lo verdaderamente cierto es que las palabras se extinguieron como cigarrillos
sin absorber, sin dejar rastro en el interior.
Aunque el smoke me hizo muchas veces retroceder.
La distancia entre el Tú y el Usted,
pesa en la verdad de la acción.
No bastan viejas fotos, vagas palabras.
No hay mucho oxígeno entre el Salte y el Detente
Es que casi siempre terminabas la palabra con un signo de interrogación
Qué fácil fue juzgarme,
sentarme en el banquillo de los acusados,
señalarme con tu pulgar,
eso nunca fue un problema para ti.
Pero ¡Cuánto te cuesta enmarcarme!
Como el océano que nos separa, con sus cambios de temperaturas, y las corrientes diversas de nuestras culturas;
así soy de complicado.
Aunque en un pedestal sin membrete,
en un parque del que nadie recuerde su nombre.
Aunque como el gran pensador,
o como este soñador empedernido me veas.
Ya te dije: Ese soy yo
Pero si muchas veces me ves riendo, no te confundas,
lamento que el dinero mueva la dirección y el curso de la verdad.
Pues sólo confío en la palabra,
cálida y fuerte
para que sigas a mi lado en el camino.
Fría y vil
para robarte el aliento cuando mientes.
Ya te dije: De esa manera soy yo
Pero mis caricias no quebrantan ni remueven tu fé,
mi beso no te roba más que el beso,
que vuela huyendo del aburrido movimiento de labios y cachetes.
De alas construyo mi universo,
dándole formas a la vida y a mí entorno,
abarcando más de lo que me propongo,
culpando por éso al destino,
es que has hecho que el regreso se haga por momentos eterno.
Parto sin aportar más que sueños,
y sin quererlo siempre pierdo algo
para que en la distancia puedan recordarme.
Te dejo mis te quiero,
y aquellos fuertes apretones desbordados de cariño.
Momentos que te harán reír,
que te harán ver que por dura que pueda ser esta vida
aún podemos ser felices.
Instantes que te llenarán de ilusiones,
Y no quedarse inmóvil esperando que la vida nos devore y nos regrese al lugar de donde hemos venido o quién sabe a dónde.
Recuerdos llenos de paz
porque lo estamos con el universo,
porque lo estamos con Dios.
Recuerdos que te dirán que podemos amar intensamente,
porque él entra en cualquier casa
sin importarle si tenemos o no
los bolsillos vacíos.