Curandera
Poeta recién llegado
De canela es la dulce piel
que cubre suave, delicada,
todo tu cuerpo, tu ser.
De caoba es la tierna mirada,
que se desliza fija y anonalada,
por los recovecos de mi alma.
Despiertas la sensación,
de que existe la belleza,
de que aún queda amor.
Que con mis ojos
puedo ver renacer,
lo que se marchitó con
el destino funesto,
que derrocó los sueños
que teníamos ayer.
Esta noche da paso a una mañana,
por la que hasta el fin debo luchar.
Ya no me esconderé
en lágrimas de cristal,
ya no me protegeré
con manto de metal,
ya no atemorizaré
con mi grito letal.
Me entregaré incondicional
a tu cuerpo sublime, criminal.
Ataré mis manos a tu espalda
abrazando tu piel de placer erizada,
meteré majestuosa envuelta en deseo
tu miembro grandioso en lo más profundo...
de mi absorto y húmedo sexo...
Que te busca en la oscuridad
de esta noche en la que todo,
vuelve a comenzar.
que cubre suave, delicada,
todo tu cuerpo, tu ser.
De caoba es la tierna mirada,
que se desliza fija y anonalada,
por los recovecos de mi alma.
Despiertas la sensación,
de que existe la belleza,
de que aún queda amor.
Que con mis ojos
puedo ver renacer,
lo que se marchitó con
el destino funesto,
que derrocó los sueños
que teníamos ayer.
Esta noche da paso a una mañana,
por la que hasta el fin debo luchar.
Ya no me esconderé
en lágrimas de cristal,
ya no me protegeré
con manto de metal,
ya no atemorizaré
con mi grito letal.
Me entregaré incondicional
a tu cuerpo sublime, criminal.
Ataré mis manos a tu espalda
abrazando tu piel de placer erizada,
meteré majestuosa envuelta en deseo
tu miembro grandioso en lo más profundo...
de mi absorto y húmedo sexo...
Que te busca en la oscuridad
de esta noche en la que todo,
vuelve a comenzar.
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