daniel amaya
Poeta fiel al portal
La luz abre flancosen terruños opacos,
cicatriz de hielo
manipula corazones,
alas que intentan volar,
luz que intenta servir
a los ciegos
y a los infantes que arrojan piedras
y palos en el viento.
He pecado, como libro abierto,
en mis manos agrietadas
la sangre se agota con suspiro mentiroso,
remolinos grises sin nombre
y una presencia triste devoran caminos...
Soy propio de angustias compradas
en un oficio simple,
hay un vocabulario agrio
bajo la fuente de acero
arruinando lecturas en el palco de una audiencia,
todos esperan un libreto correcto,
hay quienes esperan velas encendidas
para que la oscuridad no recele.
Así pues en ese orden
uno no estudia ofertas de obsesionados,
uno se sienta, usa peinados
y baila al son de la canción
en la que todos van sujetos
en un crucero sobre los mares del tiempo.
Así pues, he predicado
vocablos incorrectos
en pueblos sin ventanas, ni puertas,
he visitado pueblos que se informan del polvo
y en sus cabezas hay una hoyo deforme
como un estanque de peces sordos.
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