Íncubo
Cómo podremos recuperar esos días arrancados,
esas horas de vivencias.
Tus manos
las refriegas en la búsqueda
de la improlongable oscuridad
en el diáfano beso.
Fueron días,
íncubo
recordándole a tu inmisericorde existencia
el que puedes ser bragado hasta la orilla
junto al nácar de las ostras,
junto al brillo de las perlas hechas huesos
como rimas en las olas
como letras de fragor temprano.
Se te nota a pesar del daño
al que has recurrido a veces
para darle fechas a la vida
y demostrarle a ella que se yergue
cada vez que le llamo
en mi innegable cobardía.
Te daré caricias
deshidratadas como barro
bajo lupa, errabunda
a tanta ausencia en el vacío
explorándote los senos.
Le envuelven a tus parpados
algo lentos
visionarios, por todo el peso de tus días
la orfandad dadivosa de los ángeles
de los cúmulos mismos de una vida.
esas horas de vivencias.
Tus manos
las refriegas en la búsqueda
de la improlongable oscuridad
en el diáfano beso.
Fueron días,
íncubo
recordándole a tu inmisericorde existencia
el que puedes ser bragado hasta la orilla
junto al nácar de las ostras,
junto al brillo de las perlas hechas huesos
como rimas en las olas
como letras de fragor temprano.
Se te nota a pesar del daño
al que has recurrido a veces
para darle fechas a la vida
y demostrarle a ella que se yergue
cada vez que le llamo
en mi innegable cobardía.
Te daré caricias
deshidratadas como barro
bajo lupa, errabunda
a tanta ausencia en el vacío
explorándote los senos.
Le envuelven a tus parpados
algo lentos
visionarios, por todo el peso de tus días
la orfandad dadivosa de los ángeles
de los cúmulos mismos de una vida.
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