Indeseable-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Se estremecen piezas dentales

en la sinuosidad elíptica de los cables

telegráficos, donde habitan los mobiliarios

indecentes, impecables de las soporíferas

tardes maquiavélicas. De atardecida

oh Señor, cuánto te canté hasta herirte.

Mis experiencias mundanales no eran

suficientes para ti. Fui un ser indeseable,

un cínico, un ser abyecto, la depravación

de todos los instintos, y cayó, sobre mí,

tu justa venganza, cuya fiereza, jamás

pude ni imaginar: venganza útil y eficiente,

que cumplió sobremanera su poder benéfico.

Fui castigado por ser dichoso, aunque fuera

sólo unos instantes.
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