Paula Varela
Miembro del Jurado
Si los matices de tu voz son extranjeros
la caricia de tus manos es exótica /
contornos rústicos son
la dulzura aparente de tus preguntas
las que engañan, las que pervierten /
la diferencia es ponerte cabeza para abajo
observar como resbalan de tu piel las incoherencias
el sudor que transpira tus angustias /
tus brazos tienen las ondulaciones del mar
la espuma de la rabia
la tensión de una proporción áurea /
si girás en el aire como un molino desgarrado
tu danza juega a seducir
esculturas estáticas en el jardín
o permanece suspendida en una mueca divertida
entonces yo disfruto
imaginando las palabras que nunca se te ocurren
las que traerían las verdades del mundo
o te convertís en un gigante corazón latiendo
o desaparecés entre el humo del asfalto en el medio de una autopista
o mirás a los ojos a la belleza
y la vestís de plenitud traslúcida /
tus respuestas parecen invisibles en las tardes de calor
pero penetran en la lengua sedienta que te escucha /
te escondés en un bosque que no puedo imaginar
entre las páginas de los libros olvidados
en los rincones superpuestos de todas las casas de la ciudad
pero yo te percibo
huelo el agridulce de tus piernas
escucho que tus latidos acompañan las sombras
acaricio tu espalda como una roca en el río
y no te espero
ni siquiera te reconozco en los momentos de mayor nostalgia
es como si durmieras en mi cama
acariciando mi ombligo
y perdiéndote en su laberinto.
la caricia de tus manos es exótica /
contornos rústicos son
la dulzura aparente de tus preguntas
las que engañan, las que pervierten /
la diferencia es ponerte cabeza para abajo
observar como resbalan de tu piel las incoherencias
el sudor que transpira tus angustias /
tus brazos tienen las ondulaciones del mar
la espuma de la rabia
la tensión de una proporción áurea /
si girás en el aire como un molino desgarrado
tu danza juega a seducir
esculturas estáticas en el jardín
o permanece suspendida en una mueca divertida
entonces yo disfruto
imaginando las palabras que nunca se te ocurren
las que traerían las verdades del mundo
o te convertís en un gigante corazón latiendo
o desaparecés entre el humo del asfalto en el medio de una autopista
o mirás a los ojos a la belleza
y la vestís de plenitud traslúcida /
tus respuestas parecen invisibles en las tardes de calor
pero penetran en la lengua sedienta que te escucha /
te escondés en un bosque que no puedo imaginar
entre las páginas de los libros olvidados
en los rincones superpuestos de todas las casas de la ciudad
pero yo te percibo
huelo el agridulce de tus piernas
escucho que tus latidos acompañan las sombras
acaricio tu espalda como una roca en el río
y no te espero
ni siquiera te reconozco en los momentos de mayor nostalgia
es como si durmieras en mi cama
acariciando mi ombligo
y perdiéndote en su laberinto.