ALBERTO A. SOCORRO M.
Poeta fiel al portal
En tus ojos,
solo hay lagrimas de tristeza,
al describir tu pobreza,
tu abandono, tu flaqueza,
El vivír en el olvído,
si amór, sin tus hijos,
mucha rabia, mucho hastío.
Porque mucho, ya has vivido,
ya no hay meta que alcanzar,
y aunque la tumba esta cerca
no hay esperanza, no vendrá.
Corta el viento tus tristezas,
la lluvia moja tu penar,
tus recuerdos, al cielo dejas,
y en la tierra dormiras.
Velas con tu amargura,
y siempre tendras la duda
si mañana volveras,
pues esperas, que el DIÓS del cielo
un día, te vendrá a buscar.
Son tus gritos con que pides
para este mundo dejar,
pues, no entiendes
como existen,
tantas penas que pasar
por transitar los camínos
que al final te llevaran.
Son los mismos que mirastes,
hace múcho tiempo atras,
cuando una familia formastes
y que te íva a abandonar,
porque a los años que llegastes
no daran frutos jamás.
Ya no importan las tristezas,
las lagrimas que derramar,
aguantas bien tu flaqueza,
la rabia no dura ya.
Solo esperas que se alumbre
el camino que tomar,
para llegar hasta el cielo
donde Diós cobijará.
solo hay lagrimas de tristeza,
al describir tu pobreza,
tu abandono, tu flaqueza,
El vivír en el olvído,
si amór, sin tus hijos,
mucha rabia, mucho hastío.
Porque mucho, ya has vivido,
ya no hay meta que alcanzar,
y aunque la tumba esta cerca
no hay esperanza, no vendrá.
Corta el viento tus tristezas,
la lluvia moja tu penar,
tus recuerdos, al cielo dejas,
y en la tierra dormiras.
Velas con tu amargura,
y siempre tendras la duda
si mañana volveras,
pues esperas, que el DIÓS del cielo
un día, te vendrá a buscar.
Son tus gritos con que pides
para este mundo dejar,
pues, no entiendes
como existen,
tantas penas que pasar
por transitar los camínos
que al final te llevaran.
Son los mismos que mirastes,
hace múcho tiempo atras,
cuando una familia formastes
y que te íva a abandonar,
porque a los años que llegastes
no daran frutos jamás.
Ya no importan las tristezas,
las lagrimas que derramar,
aguantas bien tu flaqueza,
la rabia no dura ya.
Solo esperas que se alumbre
el camino que tomar,
para llegar hasta el cielo
donde Diós cobijará.