Cuánta gente desquiciante
e indolente me he encontrado,
que al influjo de sus logros...
sienten su ego prodigado.
Son los reyes sin corona
que atesoran en su ser;
sus miserias, sus rencores,
con prestancia y altivez.
Pronto aflora la incultura
y en excesos repetidos;
narran diálogos triviales...
sin esencia y sin sentido.
Siento pena y nostalgia
cuando escucho murmurar;
por la boca del injusto...
sus agravios sin verdad.
El ser falto de intelecto
no amerita el despotismo;
que fluyente de nefastos...
brinden ya por su egoísmo.
Egoísmo de sentirse
plenamente realizados;
pues con bienes y unos pesos...
creen que ya, te han humillado.
Cuán utópicas creencias
vaga así el materialismo;
carcomiendo mentes tercas...
destrozando su idealismo.
Hay más vicios que infortunios
albergados en la mente;
son prejuicios que obligados...
dan su estirpe al indolente.
La experiencia me ha dictado
através de la conciencia;
ser paciente y objetivo...
comulgando en displicencia.
Muchos te dicen amigo
sin saber significados;
la amistad no es complaciente,
de prejuicios arraigados.