MGAVILANES
Poeta recién llegado
Inesperado
Sin esperarte, tocaste mi puerta,
sabiendo que anhelaba encontrarte,
a pesar de la penumbra, conocías el camino
y llegaste sin demora, muy dentro, justo ahí.
Con una mirada, abriste mi corazón,
que descansaba, cerrado, adormecido.
Lo acariciaste con dulzura, con cuidado,
sabiendo su fragilidad aún sin conocerlo.
Con una sonrisa, le cantaste a mi alegría
y la hiciste crecer, como una pequeña orquídea
a punto de florecer. La trataste con dulzura,
le brindaste ese cariño, ese que te hace confiar.
Con un silencio, conquistaste mi alma,
me brindaste la tuya, te mezclaste en la mía,
como si ese silencio acrecentara el deseo
y esas ganas lo convirtieren todo en una nueva luz
Con un beso distante, me acercaste a tu vida
y no importan cuantas horas, caminan a medias
entre nuestros caminos, nosotros las caminamos
completas, esperando encontrarnos, esperando amarnos.
Sin esperarte, tocaste mi puerta,
sabiendo que anhelaba encontrarte,
a pesar de la penumbra, conocías el camino
y llegaste sin demora, muy dentro, justo ahí.
Con una mirada, abriste mi corazón,
que descansaba, cerrado, adormecido.
Lo acariciaste con dulzura, con cuidado,
sabiendo su fragilidad aún sin conocerlo.
Con una sonrisa, le cantaste a mi alegría
y la hiciste crecer, como una pequeña orquídea
a punto de florecer. La trataste con dulzura,
le brindaste ese cariño, ese que te hace confiar.
Con un silencio, conquistaste mi alma,
me brindaste la tuya, te mezclaste en la mía,
como si ese silencio acrecentara el deseo
y esas ganas lo convirtieren todo en una nueva luz
Con un beso distante, me acercaste a tu vida
y no importan cuantas horas, caminan a medias
entre nuestros caminos, nosotros las caminamos
completas, esperando encontrarnos, esperando amarnos.
Mario G.