LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
Abundando me dejaré arrastrar entre el manjar de las levitaciones de ese beso que se abre para las pieles casi fundidas por la intensidad de un magma preclaro. Que hermoso instante para desgajarme en esa corriente suprema de la pasión marítima. Un intento de apreciación casi mágica en el manantial de una voz que es cuerpo de deseos, posiblemente amarillos.
Uno asociaría el todo a ese azufre que engrandece el pleno ambiente Mediterráneo. Sol abierto que no mira enmascarado pues sus rayos son un suplicio de ansias casi perfectas. Recoger esos instantes es franquear salobres suplicaciones para convertirse en pompas de nata que, por su suavidad, se anclan como un terciopelo de halagos que ofrecen entregas de unos sentimientos delicados.
Y en ese estado puedo hablar de besos, copas de talla que se dejan unir en sus fragmentos de diferencias, que hermoso Mar, es tu rostro de identidad y entrañas para mi cristal traslucido. ¡Date cuenta! El beso de instinto que dona tu corazón en este asombro es la cirugía de mis frágiles latidos.
Uno asociaría el todo a ese azufre que engrandece el pleno ambiente Mediterráneo. Sol abierto que no mira enmascarado pues sus rayos son un suplicio de ansias casi perfectas. Recoger esos instantes es franquear salobres suplicaciones para convertirse en pompas de nata que, por su suavidad, se anclan como un terciopelo de halagos que ofrecen entregas de unos sentimientos delicados.
Y en ese estado puedo hablar de besos, copas de talla que se dejan unir en sus fragmentos de diferencias, que hermoso Mar, es tu rostro de identidad y entrañas para mi cristal traslucido. ¡Date cuenta! El beso de instinto que dona tu corazón en este asombro es la cirugía de mis frágiles latidos.
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(luzyabsenta)
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