ludmila
Poeta veterano en el portal
Amigo que te vas a tu páramo desierto
arranca la vejez del estoico príncipe
que dosifica los hilos de la audacia
en mérito a su sombra.
Cónclave del nihilismo del cactus
que no confía ni en la alondra.
Amigo de la ingenuidad pletórica
que abandona el camino de lo rancio
en el pasado de estancos suburbios y palomas.
No acribilles la memoria,
no coagules el elixir de la adherencia
en ignotas y auténticas mareas.
Humus en el capitel de la ignorancia
flores en el cartel de la lisonja.
No te dejes ir,
no sueltes el andarivel de mi constancia
quédate en el umbral de mis deshoras.
Auspicia la sonrisa del acero
que merodea las lánguidas paredes de mi boca.
arranca la vejez del estoico príncipe
que dosifica los hilos de la audacia
en mérito a su sombra.
Cónclave del nihilismo del cactus
que no confía ni en la alondra.
Amigo de la ingenuidad pletórica
que abandona el camino de lo rancio
en el pasado de estancos suburbios y palomas.
No acribilles la memoria,
no coagules el elixir de la adherencia
en ignotas y auténticas mareas.
Humus en el capitel de la ignorancia
flores en el cartel de la lisonja.
No te dejes ir,
no sueltes el andarivel de mi constancia
quédate en el umbral de mis deshoras.
Auspicia la sonrisa del acero
que merodea las lánguidas paredes de mi boca.