Trinity
Vampiro.
Cayó la noche
y volaron las estrellas sin mirarnos
porque no existíamos
aunque no nos dimos cuenta
por las hojas pintadas de poesía
y las gotas de miradas enamoradas
que nos drogaron durante horas.
Pero luego volvió el día,
quisquilloso y malhumorado,
para transformarnos en esas sombras
que siempre fuimos,
pertenecientes a dos rincones
completamente diferentes.