Mi mañana
en tus ojos arrinconados a mis pupilas
la sed de este tiempo
sin prisa que camina con bototos lustrosos.
El beso que te espera
en mis labios, raptando a tu aliento cada noche de estrellas que destilan amor.
Inexorable el rincón de tu cuerpo qué aún no es mío, desespera la inquieta costumbre del silencio acuoso
de vertiente que moja mis adentros.
Despierto
en la certeza de los árboles milenarios, esos que con paciencia se desprenden de sus nidos en verano para luego cobijar otras aves.
...Y me quedo
en la recta
de tu espalda
pintada de unicornios
de huellas
azules que han dejado
otras.
en tus ojos arrinconados a mis pupilas
la sed de este tiempo
sin prisa que camina con bototos lustrosos.
El beso que te espera
en mis labios, raptando a tu aliento cada noche de estrellas que destilan amor.
Inexorable el rincón de tu cuerpo qué aún no es mío, desespera la inquieta costumbre del silencio acuoso
de vertiente que moja mis adentros.
Despierto
en la certeza de los árboles milenarios, esos que con paciencia se desprenden de sus nidos en verano para luego cobijar otras aves.
...Y me quedo
en la recta
de tu espalda
pintada de unicornios
de huellas
azules que han dejado
otras.