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Infamia

Rafael Gárate

Poeta recién llegado
Yacen ahora marchitas
las flores bellas de antaño,
y en donde ayer llovían gotas de dicha
hoy cae amargo llanto,
regando las penas,
ablandando el suelo
bajo los pies,
dificultando más los pasos,
que entre el lodo del dolor
avanzan lerdos.

Vaga ahora la princesa
por el triste jardín,
acariciando las rosas muertas
que bajo el sol de la nostálgia se secan,
junto a los sueños moribundos
de una niña antes felíz.

En aquel florido páramo
donde jugueteaba su ternura,
hoy se pasean taciturnos
los entes de la amargura,
con su mirada clavada
en el piso frío
de la cruel tristeza.

Ya nada queda de la jovial sonrisa,
y la alegría espontánea
de un corazón febril
se ha apagado,
y duerme ahora profundo
en la negra habitación
de la incertidumbre.

Sus bellos ojos,
antes llenos de brillo,
ya no hablan más
de su alma plena,
mas padecen de insómnio
cada noche,
mientras se anegan sus mejillas
con el agua del manantial
de su quebrado corazón.

En el suave valle
de su cómodo lecho,
donde en el pasado
se reunían las ilusiones
a conversar del mañana,
hoy abundan los fantasmas
del temor,
ocultos entre las sombras
de sus largas noches en vela,
y ríen burlones,
mientras acampan
en su almoháda.

Nadie lo habría pensado,
nadie lo habría concebido siquiera,
mas fue invadido el lugar sagrado
de su ser virginal
por aquella fiera,
quien destrozó su vida entera,
desgarrando su inocencia
con zarpázos de infamia.

Jamás habría ella imaginado,
ni en su más horrenda pesadilla,
que aquella siniestra bestia,
quien pisoteara su fragante vergel,
y quien tanto daño le causó,
sería...
quien su vida un día engendró.
 
En el 90% de los casos de abuso infantil el victimario es un conocido de la víctima, casi siempre un familiar muy cercano. Ha visto en congresos fotografías de bebés abusados por sus padres. Todo lo que te digo son dolorosas estadísticas, en tu poema se refleja un dolor que marca la vida para siempre, no se puede medir. Es muy difícil el tema para la humanidad, pero es mucho más común de lo que solemos pensar, casi todos intentamos mantenernos al margen porque es realmente aberrante y doloroso pensar que esto no pasa ni siquiera en la mayoría de las otras especies animales---Te felicito por expresarlo aquí, aunque me siguen dando escalofríos cada vez que pienso que muy poco se puede hacer para impedir que siga sucediendo. Estrellas y abrabesos.
 
Estimada Ropittella, desgraciadamente es así como ha dicho, también he sabido de dichas estadísticas. Estos versos nacieron de la indignación; gracias por leerlos!
Abrazos fraternos para su alma!
 
Rafael Gárate;5254065 dijo:
Yacen ahora marchitas
las flores bellas de antaño,
y en donde ayer llovían gotas de dicha
hoy cae amargo llanto,
regando las penas,
ablandando el suelo
bajo los pies,
dificultando más los pasos,
que entre el lodo del dolor
avanzan lerdos.

Vaga ahora la princesa
por el triste jardín,
acariciando las rosas muertas
que bajo el sol de la nostálgia se secan,
junto a los sueños moribundos
de una niña antes felíz.

En aquel florido páramo
donde jugueteaba su ternura,
hoy se pasean taciturnos
los entes de la amargura,
con su mirada clavada
en el piso frío
de la cruel tristeza.

Ya nada queda de la jovial sonrisa,
y la alegría espontánea
de un corazón febril
se ha apagado,
y duerme ahora profundo
en la negra habitación
de la incertidumbre.

Sus bellos ojos,
antes llenos de brillo,
ya no hablan más
de su alma plena,
mas padecen de insómnio
cada noche,
mientras se anegan sus mejillas
con el agua del manantial
de su quebrado corazón.

En el suave valle
de su cómodo lecho,
donde en el pasado
se reunían las ilusiones
a conversar del mañana,
hoy abundan los fantasmas
del temor,
ocultos entre las sombras
de sus largas noches en vela,
y ríen burlones,
mientras acampan
en su almoháda.

Nadie lo habría pensado,
nadie lo habría concebido siquiera,
mas fue invadido el lugar sagrado
de su ser virginal
por aquella fiera,
quien destrozó su vida entera,
desgarrando su inocencia
con zarpázos de infamia.

Jamás habría ella imaginado,
ni en su más horrenda pesadilla,
que aquella siniestra bestia,
quien pisoteara su fragante vergel,
y quien tanto daño le causó,
sería...
quien su vida un día engendró.

que duro saber que se ven tanto de ello aún, saludos
 

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