Ana Clavero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Horadaste mi corazón
con el puñal de tu indiferencia.
Mientras el neón
ocupaba tus noches,
la luna en las mías
se apagaba.
Cuando de madrugada
entrabas en mi lecho,
tu aroma, no era tu aroma,
era aroma de otras besos.
Yo fui la flor marchita,
ellas, tus frescas rosas.
Yo la esclava,
ellas, tus sultanas.
Déjame poesía,
no atormentes mi recuerdo.
¿no ves que ahora,
la luna brilla en mi cielo?
Aquel hombre murió.
Murió y está bien muerto.
con el puñal de tu indiferencia.
Mientras el neón
ocupaba tus noches,
la luna en las mías
se apagaba.
Cuando de madrugada
entrabas en mi lecho,
tu aroma, no era tu aroma,
era aroma de otras besos.
Yo fui la flor marchita,
ellas, tus frescas rosas.
Yo la esclava,
ellas, tus sultanas.
Déjame poesía,
no atormentes mi recuerdo.
¿no ves que ahora,
la luna brilla en mi cielo?
Aquel hombre murió.
Murió y está bien muerto.
::