Lhucas
Poeta recién llegado
Corrió sangre
en los campos de la agonía,
su color,
entre negro y púrpura,
estremeció
los cimientos de una decadente ciudad.
Camino esquivando
cadáveres desperdigados
en un orden
que se escapa a la comprensión humana,
alas cortadas,
debatiendose
por encontrar un hueco
donde reposar.
Un gemido
se deja escuchar,
continuo,
penetrante,
que hiela el ama,
como una eterna letanía
torturando la poca cordura
que aun consideraba poseer.
Nada tiene sentido,
y las palabras aparecen ridículas.
Vuelo pausado,
no es la primera vez que observo
el infierno de luces,
y sereno,
desenfundo mi espada...
Yo lo vi,
y desde aquel despertar
ya no sé a qué mundo pertenezco.