Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
El negro manto de la noche
es el único testigo de mi dolor...
frió, implacable, impune,
bebiéndose una a una mis lágrimas.
En la gris danza de la ebriedad,
licor embriagador y gotas de sangre.
De mi entorno el pálido cirio,
corta agonizante la densa oscuridad:
niebla que nubla los sentidos...
humo que que dormido flota en el vacío.
En el eco de mi soledad,
verso maldito, dolor del pensamiento.
Distante una azul melodía,
es de mil recuerdos a penas una voz.
Sensual gemido que fue mío
en el lecho, que de muerte herido quedo.
En el cierzo de mi locura,
es la caricia que el viento no marchita.
Duermo al arrullo del látigo:
ósculo terrible de tu ruin desprecio.
Nocturno...íntimo...sereno...
dormido al arrullo de mi propia muerte.
En la utopía de mis sueños,
eres boca que se sacia en otros labios:
desprecio que quema mi carne,
y cercena uno a uno los pétalos
de la rosa de mi esperanza...
Sandrila...distante...eterna...inalcanzable.
del mítico infierno de amarte,
serás la espada que nunca me matará!
es el único testigo de mi dolor...
frió, implacable, impune,
bebiéndose una a una mis lágrimas.
En la gris danza de la ebriedad,
licor embriagador y gotas de sangre.
De mi entorno el pálido cirio,
corta agonizante la densa oscuridad:
niebla que nubla los sentidos...
humo que que dormido flota en el vacío.
En el eco de mi soledad,
verso maldito, dolor del pensamiento.
Distante una azul melodía,
es de mil recuerdos a penas una voz.
Sensual gemido que fue mío
en el lecho, que de muerte herido quedo.
En el cierzo de mi locura,
es la caricia que el viento no marchita.
Duermo al arrullo del látigo:
ósculo terrible de tu ruin desprecio.
Nocturno...íntimo...sereno...
dormido al arrullo de mi propia muerte.
En la utopía de mis sueños,
eres boca que se sacia en otros labios:
desprecio que quema mi carne,
y cercena uno a uno los pétalos
de la rosa de mi esperanza...
Sandrila...distante...eterna...inalcanzable.
del mítico infierno de amarte,
serás la espada que nunca me matará!