Infinito
A ti,
a quien amo,
con la fuerza perenne del recuerdo,
con la luz y la sombra del presente,
con la brisa embarazosa que adorna tu pelo.
A ti, que no me dejaste en la estacada como otras hicieron,
que apostaste por mi en la hora del duelo,
que conociste mi alma,
y la amaste,
aunque estuviera a ras del suelo.
Hoy he visto la muerte que no pudo conmigo,
el prejuicio y abandono,
la cobardía,
el miedo,
ese que no luchó por mis sagrados sentimientos,
ese que se echó atrás dejándome sin consuelo.
Pero tú hablas mi idioma y el de mis sentimientos,
tú abrigas mi piel en el escalofrío,
tú nada tienes de cobarde y gélida,
tú eres el volcán por el que desvarío.
Tú me sientes dentro aunque no te toco,
me estremeces y me alivias a la vez,
conjugas el verbo por el cual vivo,
amar y ser amado.
Por siempre.
Infinito.
A ti, Ehide.
Psycho
A ti,
a quien amo,
con la fuerza perenne del recuerdo,
con la luz y la sombra del presente,
con la brisa embarazosa que adorna tu pelo.
A ti, que no me dejaste en la estacada como otras hicieron,
que apostaste por mi en la hora del duelo,
que conociste mi alma,
y la amaste,
aunque estuviera a ras del suelo.
Hoy he visto la muerte que no pudo conmigo,
el prejuicio y abandono,
la cobardía,
el miedo,
ese que no luchó por mis sagrados sentimientos,
ese que se echó atrás dejándome sin consuelo.
Pero tú hablas mi idioma y el de mis sentimientos,
tú abrigas mi piel en el escalofrío,
tú nada tienes de cobarde y gélida,
tú eres el volcán por el que desvarío.
Tú me sientes dentro aunque no te toco,
me estremeces y me alivias a la vez,
conjugas el verbo por el cual vivo,
amar y ser amado.
Por siempre.
Infinito.
A ti, Ehide.
Psycho