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Infinitudes ópticas

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
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INFINITUDES ÓPTICAS

un hombre a solas con sus teorías

en casa

en una cafetería

en las calles y avenidas

no deja de ser la constancia del incumplimiento

de lo incompleto de la certidumbre

de lo incorrecto de las realidades que se plasman en sus sentidos

y entre sueños musita el vínculo místico

la unión con la perfección

cuando el orden de sus principios e ideales suponen el cambio imposible

y se transforma en un solo uno

en una vicisitud irresoluble

en la que ni dios ni la nada ni el infinito

reforman su contrariedad basada en la conciencia

porque dicha contrariedad reside en la impropiedad de los conceptos

en el desarraigo de los sentidos

y en la doctrina del desamparo

y desata la profundidad más abisal que le reside

cuando relaciona los colores y formas y olores y ruidos y degustaciones

con el desalojo de todas las creencias

basadas en la mismidad o en la distinción

y el prevalecimiento de las emociones fruto del pensamiento inservible enfocado a la evocación

y ese hombre sin nombre ni deriva ni puerto ni coraje

no se pierde entre las multitudes del hombre

ni del pensamiento

ni osa contradecir las revelaciones ajenas

ese hombre no cree en nada

ni siquiera en el contorsionismo de la palabra

de la que hacen gala intereses vestidos de hombre

y por más que se abandone a las cenicientas ilusiones

su ánimo persiste imperturbable

y sus teorías que han hablado en todas direcciones cobran un solo sentido

la cumbre del pensamiento autóctono

sustentada en los cimientos del juicio

la experiencia

la inexistencia de compatibilidades

y el desarrollo del indeseable instinto

de supervivencia de las convicciones

es un hombre dormido

muerto

entregado

pero es un hombre suyo

tan suyo que no puede ser negado ni afirmado

ni conocido ni desconocido

es el hombre que quizá no sepa quién es él mismo

no se asocia con nada

sufre el techumbre y los límites de su existencia en secreto

no es antisocial

ni iconoclasta

ni filósofo

ni poeta

es el hombre que de sus relaciones más íntimas y profundas

no ha sacado nada en claro

mientras el mundo que le rodea

rodea también su olvido

su memoria

y su propio cuerpo

es el hombre que se pierde entre los devaneos

devastadores de la fe

el hombre que sin rodeos habla

el que tiene más que esconder

es su conspiración dialéctica la que destruye su propia voz

es el hombre enano y minúsculo y diminuto

que se aventura en la memoria de las víctimas de la memoria

pero es el hombre que no inclina su cabeza

ante las voluntades ni deseos

es el hombre sin carne ni pecado

hecho del pensamiento eterno

el deseo de encajar el puzle de sus ideas

es lo mismo que querer estrangular al viento

pero él lo admite como dogma

como verdad innegable

como fuente de vida

y de tortura

el hombre es quien quiere ser

por sus letras

porque escribe igual que piensa y piensa igual que siente

este hombre es la visión infinita

infinidades ópticas

confía en su palabra para desenmascararse

pero ella llega tan lejos que no se lo permite

desenmascarar a este hombre sepultado en su cerebro

viene a ser lo mismo que desenterrar su cadáver antes de nacido

este hombre sepultado enmascarado deseoso y confiado

está también confinado en el desconocimiento de sus limitaciones

la palabra no puede asistirle porque no le trasciende hablar de sí mismo

el pensamiento tampoco

ya que el pensamiento hace al hombre profundo y vasto

y aún habiendo recorrido todos los rincones de su mente

confía desea le apasionan sus elucubraciones

el hombre quiere ser niño

el niño no quiere ser hombre

no mira la realidad tal como es

la viste de infinito

infinito pensamiento

el hombre sin mundo en su cabeza

el no dios

la no nada

el no infinito

no es más que un socarrón

un hombre que escribe lo mismo que entierra

su propiedad intelectual servirá de abono para las plantas

pero antes de que la muerte le dé alcance se lo rifarán sus principios e ideales

hasta dejarlo mudo de diapositivas

el hombre no sabe nada

absolutamente nada

solamente se deja llevar por la boca y el fallo

no hurga en sus teorías porque no sabe nada

no hurga en dios porque no sabe nada

y preserva sus fuerzas para el recuerdo de los sentidos

y piensa en la belleza de un soplo de aire fresco

quizá su último aliento en el muro de las lamentaciones

le persigue y le perseguirá la conciencia impoluta del tiempo

la ilusión impoluta del tiempo

el hombre prefiere no saber nada que saberlo todo

pero para la esencia inmaculada e inmaterial

no se califica ni se define

el hombre

ese hombre

este hombre

es un acúmulo de accidentes

el hombre solo con sus teorías es

en definitiva

una batalla contra el tiempo

sin banderas ni estandartes ni proclamas

el hombre en busca de sentidos

y la verdad absoluta de lo irresoluble

de las emociones y sentimientos

hundidos en el olvido

la tragedia del hombre equivocado

la soledad de las teorías sin el hombre

cuando encuentra el plenario vacío en su mirada en sus gestos sus conductas en sus sienes sus entrañas

ya no mira a dios ni contempla la nada

ese hombre sólo mira al infinito

y le resulta imposible imaginar belleza más exacta

dentro de sí mismo aprendió a valorar la inmensidad

y ahora sus ojos son como un reflejo de todas las miradas

y no dice no ni a favor ni en contra

ni sí a favor ni en contra

nació del pensamiento inservible

del pensamiento del que no se puede morir ni vivir

así que así las cosas un poema de amortización de los conceptos de readmisión de los conceptos de readaptación a los conceptos

le supone una purificación espiritual

es el hombre que admite y adelanta su identidad a los sentimientos

y como una gaviota que emprende el vuelo

crea ondas en el agua

el hombre ya no es hombre sino infinito esperando las huellas del tiempo







 
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INFINITUDES ÓPTICAS

un hombre a solas con sus teorías

en casa

en una cafetería

en las calles y avenidas

no deja de ser la constancia del incumplimiento

de lo incompleto de la certidumbre

de lo incorrecto de las realidades que se plasman en sus sentidos

y entre sueños musita el vínculo místico

la unión con la perfección

cuando el orden de sus principios e ideales suponen el cambio imposible

y se transforma en un solo uno

en una vicisitud irresoluble

en la que ni dios ni la nada ni el infinito

reforman su contrariedad basada en la conciencia

porque dicha contrariedad reside en la impropiedad de los conceptos

en el desarraigo de los sentidos

y en la doctrina del desamparo

y desata la profundidad más abisal que le reside

cuando relaciona los colores y formas y olores y ruidos y degustaciones

con el desalojo de todas las creencias

basadas en la mismidad o en la distinción

y el prevalecimiento de las emociones fruto del pensamiento inservible enfocado a la evocación

y ese hombre sin nombre ni deriva ni puerto ni coraje

no se pierde entre las multitudes del hombre

ni del pensamiento

ni osa contradecir las revelaciones ajenas

ese hombre no cree en nada

ni siquiera en el contorsionismo de la palabra

de la que hacen gala intereses vestidos de hombre

y por más que se abandone a las cenicientas ilusiones

su ánimo persiste imperturbable

y sus teorías que han hablado en todas direcciones cobran un solo sentido

la cumbre del pensamiento autóctono

sustentada en los cimientos del juicio

la experiencia

la inexistencia de compatibilidades

y el desarrollo del indeseable instinto

de supervivencia de las convicciones

es un hombre dormido

muerto

entregado

pero es un hombre suyo

tan suyo que no puede ser negado ni afirmado

ni conocido ni desconocido

es el hombre que quizá no sepa quién es él mismo

no se asocia con nada

sufre el techumbre y los límites de su existencia en secreto

no es antisocial

ni iconoclasta

ni filósofo

ni poeta

es el hombre que de sus relaciones más íntimas y profundas

no ha sacado nada en claro

mientras el mundo que le rodea

rodea también su olvido

su memoria

y su propio cuerpo

es el hombre que se pierde entre los devaneos

devastadores de la fe

el hombre que sin rodeos habla

el que tiene más que esconder

es su conspiración dialéctica la que destruye su propia voz

es el hombre enano y minúsculo y diminuto

que se aventura en la memoria de las víctimas de la memoria

pero es el hombre que no inclina su cabeza

ante las voluntades ni deseos

es el hombre sin carne ni pecado

hecho del pensamiento eterno

el deseo de encajar el puzle de sus ideas

es lo mismo que querer estrangular al viento

pero él lo admite como dogma

como verdad innegable

como fuente de vida

y de tortura

el hombre es quien quiere ser

por sus letras

porque escribe igual que piensa y piensa igual que siente

este hombre es la visión infinita

infinidades ópticas

confía en su palabra para desenmascararse

pero ella llega tan lejos que no se lo permite

desenmascarar a este hombre sepultado en su cerebro

viene a ser lo mismo que desenterrar su cadáver antes de nacido

este hombre sepultado enmascarado deseoso y confiado

está también confinado en el desconocimiento de sus limitaciones

la palabra no puede asistirle porque no le trasciende hablar de sí mismo

el pensamiento tampoco

ya que el pensamiento hace al hombre profundo y vasto

y aún habiendo recorrido todos los rincones de su mente

confía desea le apasionan sus elucubraciones

el hombre quiere ser niño

el niño no quiere ser hombre

no mira la realidad tal como es

la viste de infinito

infinito pensamiento

el hombre sin mundo en su cabeza

el no dios

la no nada

el no infinito

no es más que un socarrón

un hombre que escribe lo mismo que entierra

su propiedad intelectual servirá de abono para las plantas

pero antes de que la muerte le dé alcance se lo rifarán sus principios e ideales

hasta dejarlo mudo de diapositivas

el hombre no sabe nada

absolutamente nada

solamente se deja llevar por la boca y el fallo

no hurga en sus teorías porque no sabe nada

no hurga en dios porque no sabe nada

y preserva sus fuerzas para el recuerdo de los sentidos

y piensa en la belleza de un soplo de aire fresco

quizá su último aliento en el muro de las lamentaciones

le persigue y le perseguirá la conciencia impoluta del tiempo

la ilusión impoluta del tiempo

el hombre prefiere no saber nada que saberlo todo

pero para la esencia inmaculada e inmaterial

no se califica ni se define

el hombre

ese hombre

este hombre

es un acúmulo de accidentes

el hombre solo con sus teorías es

en definitiva

una batalla contra el tiempo

sin banderas ni estandartes ni proclamas

el hombre en busca de sentidos

y la verdad absoluta de lo irresoluble

de las emociones y sentimientos

hundidos en el olvido

la tragedia del hombre equivocado

la soledad de las teorías sin el hombre

cuando encuentra el plenario vacío en su mirada en sus gestos sus conductas en sus sienes sus entrañas

ya no mira a dios ni contempla la nada

ese hombre sólo mira al infinito

y le resulta imposible imaginar belleza más exacta

dentro de sí mismo aprendió a valorar la inmensidad

y ahora sus ojos son como un reflejo de todas las miradas

y no dice no ni a favor ni en contra

ni sí a favor ni en contra

nació del pensamiento inservible

del pensamiento del que no se puede morir ni vivir

así que así las cosas un poema de amortización de los conceptos de readmisión de los conceptos de readaptación a los conceptos

le supone una purificación espiritual

es el hombre que admite y adelanta su identidad a los sentimientos

y como una gaviota que emprende el vuelo

crea ondas en el agua

el hombre ya no es hombre sino infinito esperando las huellas del tiempo






Apartar esa fe que va esclareciendo el vuelo de esas huellas temporales
que consiguen en el hombre que pueda sentir la vida. ida y vuelta en
enhebradas esencias de contraluz atrevido. excelente. saludos amables
de luzyabsenta
 

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