Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
¿Abandonas
mi casa construida de palabras?
No.
Cada ladrillo y cemento agarrado al papel
erige la más enhiesta estatua.
Sé que no existirá rapto. Ya no.
Fuiste la amada oculta
parapetada en cada escultura de cada plaza
por las que osamos caminar, rozándonos
y jugando con las yemas del más oculto
secreto de la magia de nuestras manos.
¡Te imaginé de tantas formas!,
fue tanta la lava desparramada
que se secó a sólo pasos del lago del surtidor
de ese fuego eterno que nace de las entrañas
del fondo de la tierra, quemando cada forma
moldeada en la mente de mi alma.
El rumor matinal y tu pelo: alas de nuestro viaje
eterno y quimera de tanto sueño,
estuvieron ubicuos
jugando a una ingravidez cercana
al cielo.
mi casa construida de palabras?
No.
Cada ladrillo y cemento agarrado al papel
erige la más enhiesta estatua.
Sé que no existirá rapto. Ya no.
Fuiste la amada oculta
parapetada en cada escultura de cada plaza
por las que osamos caminar, rozándonos
y jugando con las yemas del más oculto
secreto de la magia de nuestras manos.
¡Te imaginé de tantas formas!,
fue tanta la lava desparramada
que se secó a sólo pasos del lago del surtidor
de ese fuego eterno que nace de las entrañas
del fondo de la tierra, quemando cada forma
moldeada en la mente de mi alma.
El rumor matinal y tu pelo: alas de nuestro viaje
eterno y quimera de tanto sueño,
estuvieron ubicuos
jugando a una ingravidez cercana
al cielo.