Néctar del comienzo,
ojos unidos
por un lazo
inexpugnable.
La escalada de dos cuerpos
que vuelan,
dedos entrelazados,
y no hay gravedad,
el sueño se desliza
y el viento empuja
propugnando
sin cautela,
y los cuerpos se funden
en una danza aérea,
en “los ensueños del sexo,
los misterios del semen”,
siempre arriba,
alas abiertas,
entes fundidos
de materia primigenia,
y no existe el dolor
yaciendo en las nubes…
Y más dura
será la caída.
Estallido.
Todo roto.
Dos trozos
huérfanos
en caída libre.
Y estallan
las miradas
y se desprenden las canicas
de sus órbitas
y escapan
y ruedan por la habitación
y chocan
y el dolor
se convierte en canción
y ruedan
y chocan
y estallan
las miradas…
Todo roto.
¿Recuerdas?
Me hubiera gustado detener el tiempo.
ojos unidos
por un lazo
inexpugnable.
La escalada de dos cuerpos
que vuelan,
dedos entrelazados,
y no hay gravedad,
el sueño se desliza
y el viento empuja
propugnando
sin cautela,
y los cuerpos se funden
en una danza aérea,
en “los ensueños del sexo,
los misterios del semen”,
siempre arriba,
alas abiertas,
entes fundidos
de materia primigenia,
y no existe el dolor
yaciendo en las nubes…
Y más dura
será la caída.
Estallido.
Todo roto.
Dos trozos
huérfanos
en caída libre.
Y estallan
las miradas
y se desprenden las canicas
de sus órbitas
y escapan
y ruedan por la habitación
y chocan
y el dolor
se convierte en canción
y ruedan
y chocan
y estallan
las miradas…
Todo roto.
¿Recuerdas?
Me hubiera gustado detener el tiempo.
Última edición: