El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Sin escapatoria,
en este tal vez tango.
Plomo en la sangre,
nos vuelve aletargados.
Escupido por los escapes de los taxis,
por las chimeneas de la refinerìas
se nos mete en la grasa de las grandes capitales.
Y da miseria,
y escualidez
y calambre de inacción ayudado por los capataces del miedo,
por los ciegos del no querer ver,
a bastonazos que duelen.
Plomo opaco y plural,
nos aplasta contra el piso como una bota
a la que no le interesa nuestro esqueleto ni sufrir.
No nos deja respirar.
Desenfunda su ley donde todo debe permanecer igual,
y apunta firme.
Y no pregunta hasta despuès del gatillo presionar.
Y hay más, y más plomo
para lo que se cuestiona
e investiga ¿a dónde vamos?
¿a dónde nos llevan de las narices a todos?
El papel ya se firmó,
ya te cargaron al camión con la picana:
vaca conserva,
marcada vas.
Para vos no hay algodón, ni remedio, ni extrema unción.
Perdoname tanto desafinar, che,
este no es un tango lindo de Gardel,
salió de una marca vieja en el barro que la lluvia inundó,
fue un milagro
que con la pezuña te lo pudiera escribir.
Vaca conserva,
sólo sirve para enmbutidos,
o para algún vampiro de colmillos afilados.
Amontanada,
sin donde sujetarse,
entrenada en las calles
a prueba de estampidas,
va conducida.
Ceremonia gris circunda,
ancho paìs,
donde la hacienda vuelve a nacer.
Pura tradiciòn,
se decidió sin preguntar, que todo siga asì.
El camión desacelera,
gimen huesos,
se sostiene uno contra otro los cuerpos en cada frenada.
Ojos abiertos,
humedad del presentir, del ya saber.
Un sólo dia por año es Domingo de Ramos,
la mandíbula atroz se abstiene
como para que no digan
que lo tuyo es algo que pasa todos los dìas.
Luz verde,
cada vez, la ùltima vez,
injusticia,
el matadero,
y al fin: la muerte paciente y ritual,
sin testigos,
ancho paìs,
pura tradición.
El martillo baja sobre inocencias.
Subastada
la carne màs barata del mercado,
tu destino es hoy,
allá vas.
De arriba es fàcil mentir siglos de mala suerte.
Gran campeón
ya no tiene vaina para guardar su esperma,
para reproducir su esquema desigual.
Desenvainado va
arriando a los demás,
cortando fuga a soñadores,
acelerando a fondo,
escupido por el barro triste del lugar.
Patrullando indolente,
la ciudad sin sombras ni Sol.
en este tal vez tango.
Plomo en la sangre,
nos vuelve aletargados.
Escupido por los escapes de los taxis,
por las chimeneas de la refinerìas
se nos mete en la grasa de las grandes capitales.
Y da miseria,
y escualidez
y calambre de inacción ayudado por los capataces del miedo,
por los ciegos del no querer ver,
a bastonazos que duelen.
Plomo opaco y plural,
nos aplasta contra el piso como una bota
a la que no le interesa nuestro esqueleto ni sufrir.
No nos deja respirar.
Desenfunda su ley donde todo debe permanecer igual,
y apunta firme.
Y no pregunta hasta despuès del gatillo presionar.
Y hay más, y más plomo
para lo que se cuestiona
e investiga ¿a dónde vamos?
¿a dónde nos llevan de las narices a todos?
El papel ya se firmó,
ya te cargaron al camión con la picana:
vaca conserva,
marcada vas.
Para vos no hay algodón, ni remedio, ni extrema unción.
Perdoname tanto desafinar, che,
este no es un tango lindo de Gardel,
salió de una marca vieja en el barro que la lluvia inundó,
fue un milagro
que con la pezuña te lo pudiera escribir.
Vaca conserva,
sólo sirve para enmbutidos,
o para algún vampiro de colmillos afilados.
Amontanada,
sin donde sujetarse,
entrenada en las calles
a prueba de estampidas,
va conducida.
Ceremonia gris circunda,
ancho paìs,
donde la hacienda vuelve a nacer.
Pura tradiciòn,
se decidió sin preguntar, que todo siga asì.
El camión desacelera,
gimen huesos,
se sostiene uno contra otro los cuerpos en cada frenada.
Ojos abiertos,
humedad del presentir, del ya saber.
Un sólo dia por año es Domingo de Ramos,
la mandíbula atroz se abstiene
como para que no digan
que lo tuyo es algo que pasa todos los dìas.
Luz verde,
cada vez, la ùltima vez,
injusticia,
el matadero,
y al fin: la muerte paciente y ritual,
sin testigos,
ancho paìs,
pura tradición.
El martillo baja sobre inocencias.
Subastada
la carne màs barata del mercado,
tu destino es hoy,
allá vas.
De arriba es fàcil mentir siglos de mala suerte.
Gran campeón
ya no tiene vaina para guardar su esperma,
para reproducir su esquema desigual.
Desenvainado va
arriando a los demás,
cortando fuga a soñadores,
acelerando a fondo,
escupido por el barro triste del lugar.
Patrullando indolente,
la ciudad sin sombras ni Sol.