aoz
Poeta recién llegado
Inmortal Latir
En los tiempos en sus lapsos
no habrá de faltar una noche lluviosa.
Una copa de vino, el melancólico suspiro
del brindis dándote forma.
Y tú Luna, la que guardas asombro
al como amé toda la vida,
que has visto mi fe toda cruda
y el ensueño fantasía
cómo es posible, tangible,
la lágrima vacía por las décadas
sea la que llora todavía.
Y tú amor en eterna renuncia
a lo que no puedo yo,
o del corazón otra utopía
en su inocencia continua:
¿Recuerdas la pasión?
El ardor de los labios
reconociendo lo inolvidable;
la belleza inmutable de la pureza
en la mirada. ¿El eslabón
de una inmensa felicidad?
Y tú vino cual beberé al olvido
para naufragar el latido, te pido,
oh misericordia,
como vestigio, no la vuelvas a latir.
Que la memoria no reconoce
y el canto es todo orbe
a lo nunca jamás
Pero aquí estoy,
en el balcón de la esperanza,
en el astro inmortal que late sin permiso,
buscando entre la condición humana
un principio o un final
a lo que no tiene nada de sentido:
En mí
la flor nunca marchito,
y la plegaria un duelo,
por luchar por lo incorrecto,
por perderme, por perderla
en mi nube o en tu cielo...
En los tiempos en sus lapsos
no habrá de faltar una noche lluviosa.
Una copa de vino, el melancólico suspiro
del brindis dándote forma.
Y tú Luna, la que guardas asombro
al como amé toda la vida,
que has visto mi fe toda cruda
y el ensueño fantasía
cómo es posible, tangible,
la lágrima vacía por las décadas
sea la que llora todavía.
Y tú amor en eterna renuncia
a lo que no puedo yo,
o del corazón otra utopía
en su inocencia continua:
¿Recuerdas la pasión?
El ardor de los labios
reconociendo lo inolvidable;
la belleza inmutable de la pureza
en la mirada. ¿El eslabón
de una inmensa felicidad?
Y tú vino cual beberé al olvido
para naufragar el latido, te pido,
oh misericordia,
como vestigio, no la vuelvas a latir.
Que la memoria no reconoce
y el canto es todo orbe
a lo nunca jamás
Pero aquí estoy,
en el balcón de la esperanza,
en el astro inmortal que late sin permiso,
buscando entre la condición humana
un principio o un final
a lo que no tiene nada de sentido:
En mí
la flor nunca marchito,
y la plegaria un duelo,
por luchar por lo incorrecto,
por perderme, por perderla
en mi nube o en tu cielo...