Arnol9d
Poeta recién llegado
A veces un sueño
se convierte en un sueño.
Es tiempo de regresar el tiempo
sigue la música de su piano.
Esa noche el reloj tocaba las doce
la Lucerna se abrió por lo alto.
Una guerra entre el día y él,
en el final, poco puede hacer.
La convicción lo trajo aquí
es momento de cortar la soga y amar.
La edad que él empezó a volar
y dio un paso para escapar.
Cuida el ideal, la lluvia perpetua,
en tu corazón, las lágrimas de la dulce pena.
Cuida al inmortal, el oculto carmesí
en la tierra de la alborada.
Es tiempo de regresar el tiempo
En tus ojos las lágrimas de la dulce pena.
Alejado de las gabelas
en este fugaz vuelo del tiempo nosotros llegamos
para aquellos, quienes se atreven!
Cuida el ideal, la lluvia perpetua,
en tu corazón, las lágrimas de la dulce pena.
Cuida el ideal, el oculto carmesí
en la tierra de la alborada.
La convicción lo trajo aquí
Llegando, buscando, algo inalcanzable.
Llegando al corazón de la Lucerna
el tiempo lentamente va avanzando,
el ideal en mi alma toma fuerza,
en la alborada renace el dulce amaranto.
se convierte en un sueño.
Es tiempo de regresar el tiempo
sigue la música de su piano.
Esa noche el reloj tocaba las doce
la Lucerna se abrió por lo alto.
Una guerra entre el día y él,
en el final, poco puede hacer.
La convicción lo trajo aquí
es momento de cortar la soga y amar.
La edad que él empezó a volar
y dio un paso para escapar.
Cuida el ideal, la lluvia perpetua,
en tu corazón, las lágrimas de la dulce pena.
Cuida al inmortal, el oculto carmesí
en la tierra de la alborada.
Es tiempo de regresar el tiempo
En tus ojos las lágrimas de la dulce pena.
Alejado de las gabelas
en este fugaz vuelo del tiempo nosotros llegamos
para aquellos, quienes se atreven!
Cuida el ideal, la lluvia perpetua,
en tu corazón, las lágrimas de la dulce pena.
Cuida el ideal, el oculto carmesí
en la tierra de la alborada.
La convicción lo trajo aquí
Llegando, buscando, algo inalcanzable.
Llegando al corazón de la Lucerna
el tiempo lentamente va avanzando,
el ideal en mi alma toma fuerza,
en la alborada renace el dulce amaranto.